miércoles, 22 de mayo de 2013

Mala Farma, de Ben Goldacre


Una de las cosas buenas que tiene escribir un blog es que de vez en cuando te regalan algún libro y claro que menos que agradecer el detalle publicando una reseña. Si encima es un libro de un autor como Ben Goldacre, cuya última obra “Mala Ciencia” te entusiasmó, pues te sientes muy afortunado. No obstante el regalo a veces se envenena. Debo decir que leí este libro a principios de abril y desde entonces he estado dándole vueltas a esta reseña, porque realmente el libro me ha dejado con un sabor de boca agridulce.

El libro es una crítica, feroz en ocasiones, a las grandes industrias farmacéuticas y a sus tejemanejes en el negocio de la salud. Ben Goldacre es un hábil escritor y el libro es muy ameno de leer y bastante recomendable, pero con advertencias. Leerlo sin un mínimo de espíritu crítico puede dar una imagen muy irreal de cómo funciona la industria farmacéutica y sobre todo, del proceso de autorización de un medicamento. Quizás lo más desasosegante sea que este libro pueda utilizarse como argumento por los defensores de las pseudomedicinas o por los magufos más conspiranoicos, cuando realmente no es así.



Autorizar un medicamento es un proceso tremendamente caro, de entre 800 y 1500 millones de euros (aunque el autor asegura que estas cifras están infladas), lo que implica que en las grandes compañías pesan muchas veces más los factores empresariales y económicos que los científicos o éticos. Hasta aquí estaríamos todos de acuerdo. No obstante por la forma de poner los ejemplos, muchas veces parece confundir la causa con el efecto. Uno podría llegar a la conclusión que las grandes farmacéuticas han hecho las leyes a su voluntad, cuando la realidad es que la legislación se ha hecho en base a muchos factores, siendo los principales la salvaguarda del paciente y los criterios científicos. El resultado es palpable, la medicina es cada vez más efectiva. Lo cual no quita que hecha la ley, las farmacéuticas utilizan todos sus recursos para exprimirla al máximo, encontrar sus resquicios y aprovecharse todo lo que pueden. No obstante la consecuencia principal no es que la salud sea peor como argumenta Goldacre, sino que cambian las leyes para tapar los agujeros. Por ejemplo, las campañas de marketing agresivo a los médicos y farmacéuticos en las que les pagaban congresos a todo lujo, viajes y generosos regalos para que recetaran un medicamento caro habiendo alternativas baratas. Estas prácticas están cada vez más acotadas por los sucesivos cambios legislativos.


Quizás el fallo más gordo del libro sea que a veces parece desconocer los mecanismos de cómo se hace un ensayo clínico o de la ciencia más elemental, no se sabe si por un desconocimiento real o por encajar de forma forzada los hechos a la idea del libro. Por ejemplo ,es muy crítico con como se realizan los ensayos clínicos, como se seleccionan los pacientes y los graves conflictos éticos que plantea y el hecho de que la gente cobre, a veces cantidades importantes y que para abaratar costes se vaya a terceros países. El sistema es mejorable y siguen surgiendo conflictos éticos, aunque yo prefiero voluntarios que cobren a hacer ensayos clínicos con presos en campos de concentración, con mendigos, o irse al sur de Estados Unidos coger a reclusos enfermos de sífilis y no darles ningún tratamiento para poder tener una descripción completa de cómo funciona la enfermedad (no exagero, todo esto ha pasado, buscar Tuskagee en google). Goldacre critica que en los ensayos se seleccionen pacientes y que sean de características y entornos similares. Bueno, pues entonces la misma crítica la tiene que hacer a la ciencia básica donde se trabaja con líneas puras de levaduras, ratones o plantas, seleccionadas en laboratorio y que no se parecen nada a las poblaciones silvestres. ¿por qué? Muy fácil, para eliminar la variabilidad genética y así tener resultados claros. Las diferencias entre personas pueden incluir las diferencias en efectividad de un medicamento. Si escogiéramos población al azar corremos el riesgo de que la variabilidad natural nos enmascare el efecto (positivo o negativo) del medicamento, por eso para tener una visión de que está pasando, la población cuanto más homogénea mejor. ¿Esto quiere decir que los resultados no son extrapolables? Una vez sepamos como funciona un medicamento, lo que se hace son estudios de farmacocinética en pacientes individuales, sobre todo cuando son tratamientos nuevos o muy agresivos, para poder ajustar las dosis o saber si el tratamiento será efectivo o no, y a medida que avance la medicinagenética podremos afinar todavía más. También hace referencia en algún momento que en los ensayos se dan placebos, obviamente, porque si no, no podríamos distinguir el efecto del medicamento de la actitud del paciente hacia pensar que se está curando. No obstante, los placebos no son realmente píldoras de azúcar. En ensayos clínicos con enfermedades graves el placebo que se suministra es el tratamiento actual frente al tratamiento experimental, es decir, los pacientes del ensayo si que se están tratando. O cuando dice que para una enfermedad huérfana (es decir, para la que no existe tratamiento) al autorización es más rápida y más barata, o que si durante el ensayo clínico se ve que un medicamento funciona mejor para otra enfermedad que se cambie la solicitud. A mi estas dos prácticas no me parecen mal y creo que al margen del beneficio para la empresa, también suponen un beneficio muy obvio para el paciente.


Quizás una prueba de lo sesgado de los ejemplos es que nombra muy pocos medicamentos en todo el libro, unos cuantos psiquiátricos como el Ritalín, y las estatinas. Quizás porque ha escogido los casos clamorosos, o por que los otros no se ajustan a su modelo. Sobre el caso de las estatinas convendría decir que a pesar de todo lo mala que es la industria, un tratamiento de 28 días con estatinas cuesta alrededor de 2 euros, mientras que tomar productos tipo danacol cuesta entre 20 y 30 veces más. O sea que la industria agroalimentaria también tiene lo suyo.

Por lo demás, Goldacre sigue teniendo un problema con las plantas. Si en Mala Ciencia, metía la pata estrepitosamente cuando hablaba de plantas transgénicas, aquí también mete la gamba al principio del capítulo 2 cuando dice que las plantas y nosotros compartimos gran parte de la estructura molecular y por eso muchos fármacos se obtienen de las plantas. A ver, que una molécula (de los cientos de miles que existen) en una planta tenga acción farmacológica no es más que una casualidad y en la mayoría de los casos nada tiene que ver la función que desempeña in vivo con su acción terapéutica. El acido salicílico es una molécula señalizadora que sirve para que la planta active sus defensas cuando la ataca una patógeno. Lo mismo que el opio que es una sustancia que acumulan las amapolas para defenderse de los insectos, no para que se genere un tráfico internacional y la gente se haga adicta. Que tengan efectos farmacológicos es una circunstancia colateral en la mayoría de los casos. Si obtenemos más fármacos de las plantas no es por compartir estructura molecular, sino por que las plantas no se mueven como los animales. Tienen que hacer frente a todos los cambios ambientales y a todas las agresiones de otros organismos alterando la expresión de sus genes y sintetizando productos químicos, por eso la variedad molecular de una planta es mucho mayor que la de cualquier animal que fía su respuesta al medio externo a sus sistema nerviosos, al muscular y al inmune, de los cuales una planta carece.

Creo que una vez hechas estas puntualizaciones el libro se puede leer, eso sí, sin caer en la magufería conspiranoica, ni en la conclusión fácil de que la medicina no está regulada o es insegura, puesto que no es cierto. Que existan errores puntuales o aspectos mejorables no puede hacernos caer en el error de pensar que el sistema no funciona. Las cifras cantan y enfermedades que hace unos años eran incurables hoy son anecdóticas. Y desde luego la medicina alternativa no es una alternativa, es un engaño. 
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lunes, 20 de mayo de 2013

Paradojas y aberraciones en la politíca europea sobre transgénicos


Uno de los fracasos más estrepitoso de la Unión Europea (UE) no es en la política económica y monetaria, sino en la política agraria, algo en que en gran parte explica la actual situación de crisis. La UE desarrolló una política agraria común (PAC) con el fin de lograr una economía competitiva y una regulación homogénea en toda la UE. Pero un fin tan loable, por presiones políticas y por un absurdo principio de querer contentar a todo el mundo, ha acabado convertido en justo lo contrario a lo que pretendía. Tenemos un marco legislativo fragmentado, contradictorio y en muchos aspectos imposible de aplicar que en parte explica el actual desastre económico en la UE. 

El origen del problema
La política agraria en la UE es propuesta por la Comisión Europea, aprobada por los ministros de agricultura de los estados miembros de la UE y ratificada por el Parlamento Europeo. Los objetivos principales de esta política son apoyar la renta o economía de los agricultores, producir cultivos de alta calidad que exige el mercado, promover una agricultura en armonía con el medio ambiente y aumentar la competitividad de la agricultura europea. Pero vistos los resultados ha conseguido exactamente lo opuesto a sus objetivos, reduciendo la competitividad, productividad y sostenibilidad ambiental y en última instancia intensifica la inestabilidad económica y social, es decir, no nos ayuda a salir de la crisis, sino que nos hunde más en ella, especialmente por su cerrazon a la agricultura biotecnológica.


El Parlamento Europeo, en contra de los agricultures


La gran paradoja: El fracaso de la política agraria europea se puede resumir en una paradoja.  El objetivo principal de la Estrategia de Lisboa es convertir a Europa en una economía basada en el conocimiento y en la más competitiva y dinámica del mundo. Curiosamente la estrategia de Lisboa reconoce específicamente el potencial de los organismos modificados genéticamente (OMG). Por otra parte la Política Agraria Común (PAC) pretende asegurar el abastecimiento de la población europea de productos de alta calidad y seguros a precios razonables y a los agricultores un nivel de vida bueno conservando el patrimonio rural europeo. Pero el resultado es que los OMG están prácticamente proscritos, las subvenciones de la PAC benefician a los grades productores y sirven para hacer dumping a países en vías de desarrollo y que las prohibiciones de fitosanitarios o las leyes de protección animal benefician a terceros países que siguen utilizándolos y luego nos venden los productos a menor coste.

Peculiaridades la actual política europea de transgénicos: Para empezar es la plasmación de una política basada en el DESconocimiento, puesto que ignora sistemáticamente todos los informes favorables al cultivo de trasngénicos de la EFSA y de las principales instituciones científicas. Priva a los agricultores del derecho a escoger y de la posibilidad de competir en igualdad de oportunidades al impedir que siembren variedades y beneficia al agricultor extracomunitario, puesto que permite la importación de esos mismo productos. La actual política de trasngénicos también consigue una agricultura menos sostenible puesto que el rechazo a los transgénicos implica en muchos casos un mayor uso de plaguicidas y fertilizantes y perjudica al agricultor europeo puesto que se aplican unas regulaciones para los cultivos transgénicos producidos en la UE y otras para los mismos productos transgénicos si son importados, socavando su propia competitividad agricola.


La pasta que nos cuesta y lo poco que nos luce

Además la política de la Unión Europea no se basa en el producto sino en el proceso, otra aberración, ya que bloquea el desarrollo de productos potencialmente tan interesante como el arroz dorado, el trigo apto para celíacos o las plantas con capacidad para producir fármacos. 

Es cuestión de tiempo que la UE de un golpe de timón y cambie su política sobre trasngénicos, ya que está hundiendo a la agricultura y consecuentemente, a toda la economía. Esperemos que cuando lo hagan no sea demasiado tarde. 

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Este artículo es un resumen de Paradoxical EU agricultural policies on genetically engineered cropsMasip G, et al, Trends Plant Sci. 2013 Apr 16. 




Y una reseña aparecida en el Chicago Tribune

El desaguisdado legislativo no lo arregla ni San Isidro Labrador.
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jueves, 16 de mayo de 2013

Amigos de la PALT ¿Qué futuro quereis para Andalucía?

Estimados amigos:

Leo en la prensa que en las últimas fechas vuestra Plataforma para una Andalucía Libre de Trasngénicos (PALT) ha retomado sus habituales reivindicaciones con el objetivo de librar a Andalucía de los pérfidos transgénicos. En el pasado ya habeis liderado algunas peticiones exóticas, como aquella vez que pedisteis la prohibición de las semillas Terminator, algo que nunca salió al mercado. Ahora habeis hecho una nota de prensa alertando del peligros de los transgénicos. Volveis a ser un poco tramposillos puesto que decís (cito textualmente):
Asimismo, han aludido a un nuevo estudio independiente francés, "donde se daban a conocer los efectos provocados por el maíz transgénico sobre ratas alimentadas durante dos años con dicho maíz y/o el herbicida asociado Roundup, tratándose del primer estudio a largo plazo que evalúa los posibles daños sobre la salud derivados del consumo de transgénicos".
Cuando sabeis de sobra que el estudio no es independiente (está generosamente financiado por empresas agroalimentarias francesas, interesadas en cerrar las fronteras a los transgénicos). Tampoco haceis ninguna referencia a las decenas de comentarios y de contraartículos que han criticado el flojo planteamiento experimental y ponen en seria duda la validez de los resultados. Además es muy engañoso citarlo aquí, puesto que esta variedad de maíz no se siembra en Europa. Alertar de los peligros de algo que no se siembra en Europa para que prohíban los transgénicos es tergiversar y hacer trampa ¿no creeis? Id con cuidado, porque estas cosas os restan mucha credibilidad. Además el artículo menciona el glifosato. En Europa este herbicida se usa con profusión, y dado que la patente caducó hace muchos años, se puede encontrar tirado de precio en cualquier tienda de productos de jardinería o hasta en los chinos de debajo de mi casa, pero vosotros no pedís la prohibición del glifosato, sino de los transgénicos.



Harina apta para celiacos... pero que no podrá desarrollarse en Andalucía.
También habéis pedido la declaración de Lebrija como zona libre de transgénicos. Supongo que sabeis que Lebrija, ni ningún municipio, tiene competencias sobre este tema ¿no? Esas declaraciones no son más que brindis al sol que no tienen ninguna utilidad, por lo que si alguien siembra transgénicos en Lebrija (desconozco el dato, pero Andalucía no es de las comunidades autónomas que más transgénicos siembran) lo puede seguir haciendo. Bueno, vamos a asumir que realmente el ayuntamiento de Lebrija tiene competencias y puede prohibir el uso de transgénicos ¿vais a prohibir las medicinas? ¿Los billetes de Euro?¿Las compresas?¿La ropa? Si sois antitrasngénicos deberias estar dispuestos a renunciar a todos estos productos de uso cotidiano, por lo que me sorprende veros con ropa de algodón en las manifestaciones y utilizar billetes de Euro. Si sois antitransgénicos no deberías hacerlo, de hecho me ofrezco humildemente a libraros de la carga de vuestros billetes transgénicos, me los podeis enviar por correo.


Ahora que hemos mencionado el tema del algodón, se me ocurre preguntaros, amigos de la PALT ¿Cuál es el objetivo de vuestras reivindicaciones?¿Qué futuro queréis para vuestra tierra? Voy a contaros una historia. En el año 1998 (antes de que muchos de vosotros supierais que existía algo llamado transgénico) se hicieron los primeros ensayos con algodón transgénico en Andalucía, concretamente en Cabezas de San Juan (Sevilla), se vio que funcionaba de maravilla. Por desgracia una vez aprobado el maíz MON810 vino el cambio en la normativa de autorización debido a las presiones políticas y las draconianas restricciones impidieron su desarrollo y nunca se sembró de forma comercial. El algodón es un cultivo muy sensible a plagas, sobre todo la del gusano rojo, por lo que el cultivo del algodón convencional en Andalucía ha seguido siendo dependiente de toneladas de insecticidas, con el consiguiente perjuicio medioambiental y beneficio de las multinacionales que venden estos insecticidas. Mientras tanto este algodón se ha ido sembrando en países como la India, México, Australia o Pakistán. Al ahorrar costes de producción bajó el precio, tanto que sale más barato importarlo que comprárselo a los agricultores andaluces, por eso el sector está desapareciendo. En una zona como la vuestra, tradicionalmente azotada por el paro, y donde desde el inicio de la crisis la pobreza ha aumentado un 16%bloquear el algodón transgénico no parece haber sido una decisión acertada.


Campo experimental de algodón transgénico en Cabezas de San Juan, año 1998.
No obstante no habéis aprendido del error del algodón y estáis cayendo en el mismo error. Hace unos años el grupo de investigación de Francisco Barro (al que quiero hacerle llegar mi más profunda admiración desde estas modestas líneas), trabajando en el Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba (no me negareis que el nombre es bonito) desarrolló una variedad de trigo transgénico apto para celiacos. Ahora quiere hacer las pruebas de campo, pero por algún motivo tampoco quereis que haya campos experimentales en Andalucía. Esto es paradójico porque luego decís que no hay bastante experimentación en transgénicos (algo que no es cierto) y a la vez bloqueais la investigación en los transgénicos nuevos ¿en que quedamos? Si no cambia la ley en Europa, este trigo nunca podrá sembrarse de forma comercial en Andalucía, por lo que cuando supere todas las evaluaciones se sembrará en China o en Estados Unidos y tendremos que importar los productos derivados. resumiendo, una investigación hecha en Córdoba no va a redundar en beneficio de los celiacos andaluces, sino que van a tener que pagar a precio de oro los productos derivados de este trigo a empresas extranjeras por una investigación que se ha sufragado con fondos públicos españoles o europeos ¿no hubiera sido mejor haber hecho todo el desarrollo y la explotación en el centro en el que se desarrolló?¿O por empresas andaluzas? No deja de ser cruel que con vuestros actos impidais el desarrollo económico de Andalucía y por otro el derecho de cualquier celíaco a tener acceso a una alimentación adecuada a su condición y a un precio razonable. 


¿Cuál es vuestro modelo? ¿Qué futuro quereis para vuestra tierra? Veo en uno de vuestros comunicados que la PALT es una red de entidades, formada por:


La PALT esta integrada por la Red Andaluza de Semillas “Cultivando Biodiversidad”, FACUA-Andalucía, UCA-UCE, Ecologistas en Acción Andalucía, Veterinarios sin Fronteras Andalucía, Federación Andaluza de Consumidores y Productores Ecológicos (FACPE), Asociación CAAE, Grupo de Soberanía Alimentaria y Género, CERAI, Ingeniería sin Fronteras Andalucía, Plataforma de Huertos Urbanos de Sevilla y Asociación La Talega. Y cuenta con el apoyo de Amigos de la Tierra, COAG Andalucía, SOC/SAT y Greenpeace.

Abundan asociaciones dedicadas a la agricultura ecológica, asociaciones que reivindican una especie de agricultura de pequeños productores y de redes de intercambio de semillas, incluso lo identificais con la agricultura ecológica. Estas actividades están bien como hobby, pero raramente salen a cuenta y la agricultura nunca ha funcionado así. Echais de menos una Arcadia feliz que nunca ha existido. Almería es la provincia española con mayor producción ecológica y no son pequeñas explotaciones sino grandes invernaderos (por lo que no hay integración con el entorno ni muchas de esas cosas que se reivindican falsamente como agricultura ecológica) y, ya puestos. ¿sabeis que la semilla ecológica también se compra, que no suele intercambiarse? Pues sí, buscad semilla ecológica certificada en google y vereis donde la venden.


Mazorca man contra los agricultores andaluces.
Ya una última pregunta, amigos de la PALT ¿cómo os financias? ¿Sólo con las cuotas de vuestros socios? Lo digo porque muchas de las asociaciones que os integran reciben ayudas públicas de forma muy generosa. Subvencionar un modelo que no funciona, y que como acabamos de ver va en contra del desarrollo de Andalucía, no es más que hinchar una burbuja que tarde o temprano acabará estallando. Por desgracia en este país de esto sabemos mucho. Por lo tanto, pensad en esto, porque estáis haciendo más mal que bien al campo andaluz, que bastante castigado está ya para encima tener que aguantaros a vosotros.

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miércoles, 15 de mayo de 2013

Abierta la Preinscripción para el Máster en Biotecnología Molecular y Celular de Plantas.

Os anuncio que desde hoy hasta el próximo 10 de Junio está abierta la preinscripción para el curso 2013-2014 del Máster en Biotecnología Molecular y Celular de Plantas, en el cual tengo el honor de ser el director académico. Es de los pocos Máster especializados en biotecnología vegetal que se ofrecen en las universidades españolas. 



El Máster está estructurado en 90 créditos, de los cuales 55 corresponden a clase presenciales teóricas o prácticas y 25 corresponden al Trabajo Fin de Máster (trabajo práctico en el que alumno desarrolla lo que ha aprendido en el máster y que se realiza en un laboratorio de investigación o en una empresa). El profesorado pertenece del departamento de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia, así como investigadores del CSIC de reconocido prestigio pertenecientes al Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas e investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y personal perteneciente a empresas del sector de la biotecnología vegetal. 

Los créditos teóricos estan estructurados en 3 módulos:

Biotecnología de Plantas Avanzada (dividida en dos materias: Conceptos y Técnicas Avanzadas en la Ingenieria Genética de Plantas y Técnicas Emergentes en Biotecnología de Plantas).

Bases Moleculares y Aplicaciones de la Biotecnología en Plantas (dividida en dos materias: Bases Moleculares de la Biotecnología de Plantas y Aplicaciones en Biotecnología de Plantas).

Introducción al Sector Profesional/Investigador: en el que contaremos con la colaboración de profesionales de diferentes empresas biotecnológicas. En este curso hemos contado con la colaboración de la Fundación Antama, de Asebio, de Biopolis, de Sistemas genómicos, de Verdifresh y contamos con su participación en posteriores ediciones. 

Aqui os paso el plan de estudios completo:



Recuerdo: El plazo de preinscripción está abierto hasta el próximo 10 de junio... daos prisa!!!

Para cualquier información adicional podeis seguir este enlace.

Os paso una entrevista en el programa Onda Agraria de Onda cero en el que estuve hablando del premio Idea de la implantación del nuevo plan de estudios del máster:



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lunes, 13 de mayo de 2013

¿Somos lo que comemos?¿somos lo que pensamos? en "El Ser Creativo 2012"

Vídeo del debate sobre alimentación que con el sugerente título de "¿Somos lo que comemos?¿Somos lo que pensamos?" Tuvo lugar el pasado 6 de Noviembre en la III edición de "El Ser Creativo". En el participamos el cocinero Ferran Adrià, El crítico gastronómico Jose Carlos Capel, la enóloga Elena Adell, y los escritores Elsa Punset, Mario Alonso Puig y Michael Brant Shermer, además de un servidor. Modera Manuel Campo Vidal.




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martes, 7 de mayo de 2013

Dentro de Salvados

Como parece que muchos habeis visto el pasado domingo 5 de mayo se emitió el programa Salvados en el que participé hablando de aditivos alimentarios. Servidor no ve mucho la tele, pero eso no impide que conozca el programa y que sepa quien es Jordi Évole, lo que no imaginaba es que el impacto fuera taaaaaan grande.


El equipo de producción contacto conmigo hará cosa de dos meses. En un principio el programa iba a ser sobre alimentos ecológicos y naturales y yo iba a aportar la visión más crítica. La primera propuesta era ir a una explotación ecológica, al estilo de lo que hizo Miquel Porta en la granja porcina en el programa. Dije que mejor no. Me siento bastante incómodo yendo a casa de alguien a decirlo si lo hace bien o mal, o a criticarle. Mejor si quedábamos en el bar del pueblo y charlábamos. Al poco me volvieron a llamar diciendo que había cambiado el plan del programa y que iban a hablar sobre aditivos alimentarios y productos tóxicos. Aquí les dije que quizás podrían contactar con otra persona, puesto que no es mi campo de investigación, aunque si que doy una asignatura en agrónomos en la que se trata este tema. La producción estaba bastante avanzada y preferían que lo hiciera yo. Pues nada, vamos para adelante y a ver como sale. Empezamos a elaborar el guión, primero con Santi y luego con Mónica. Aunque las entrevistas parecen muy improvisadas y espontáneas, hay un guión muy detallado de lo que vamos a hablar y las preguntas que van a hacer. Empiezan a sugerir productos de los que quieren hablar, yo les sugiero cosas que se pueden hacer o ver. Como querían hablar de los nitritos les sugiero hacer un experimento sencillo de hacer una reacción con cisteína, que al final salió. También sugiero que ya que estamos hablando de aditivos y de su presunta toxicidad, hablar de la toxicidad de lo natural, y sugiero tres o cuatro productos, entre ellos la cafeína. También acuerdo con Mónica hablar del vinagre, que es un conservante "natural" y de "toda la vida", pero no incluirlo en el guión para que Jordi tenga que improvisar. Al final el rodaje se hará en mi centro de trabajo, después de solicitar los pertinentes permisos a la dirección.




El rodaje fue el lunes 15 de abril, no en Enero como sale en el programa (si así hubiera sido no habríamos podido hablar de la crisis de la carne de caballo). Se puede resumir en una palabra... agotador. A las 8:30 llegó el equipo de producción (3 personas) y empezamos a grabar imágenes de recurso (cámaras de cultivo, laboratorio, etc...). Y a preparar todos los productos de los que íbamos a hablar. Previamente yo había buscado en el laboratorio todos los reactivos que teníamos que se utilizan como aditivos alimentarios... que no son muchos por que no es mi tema de trabajo. De algunos como los nitritos y los sulfitos no tenía, pero si que teníamos en el laboratorio de prácticas de la escuela de agrónomos (Gracias María Jesús), algunos de los cuales llevan sin usarse unos 50 años. No exagero, solo hay que ver el bote de nitrito sódico que parece sacado de la serie de Severo Ochoa que hizo Imanol Arias. La cafeína la tomé prestada del laboratorio de al lado del mío (gracias Ramón).  




A las 11 aparecieron Jordi y el director del programa. Sabía de su popularidad, pero ni por asomo tanto. Empieza a correrse la voz por el instituto (no había dicho nada), y la gente empieza amontonarse a la puerta del laboratorio saludando y solicitando hacerse fotos. Santa paciencia que tiene Jordi, yo no se si tendría tanto aguante. A la vez aparece alguna queja de algún compañero de trabajo. El programa tiene muchísima audiencia, y si el instituto se va a identificar con el tema de los transgénicos, pues no hace gracia por el tema de los ataques ecologistas. Es vergonzoso, pero resulta que hacemos investigación pública.


y tenemos que escondernos como si fuéramos delincuentes. Incido en que el tema del programa no son los transgénicos, pero solicitamos al director que no se mencione el instituto ni que se graben exteriores de los invernaderos para no facilitar su localización. He de decir que la productora cumplió escrupulosamente su promesa. 




Bueno empezamos la entrevista. primero en los invernaderos. Por el camino la gente continuamente parándonos, para saludar, pedir fotos, etc... Grabamos en una cámara con tomates (estos no son transgénicos) de mi compañero J.M. Bellés. Luego vamos al laboratorio, lo que se ve es la poyata donde curro cuando hago trabajo experimental, aunque en la estantería aparecen productos puestos ad hoc para la entrevista, en general ahí hay botellas con soluciones. La entrevista fue intensiva, cálculo que unas tres horas aunque al final ya perdí la noción del tiempo. Tocamos todos y cada uno de los temas incluidos en el guión, con alguna repetición de alguna pregunta o contestación por temas de que la cámara no lo había cogido bien, alguna tos o estornudo inoportuno, o que cuando preguntaba por algún aditivo en concreto lo verificaba para no meter la pata (no sé la lista de memoria). En general el preguntó lo que quiso y yo contesté lo que quise, por ninguna de las dos partes hubo ningún intento de no tratar algún tema o de vetar alguna pregunta. Por cierto, también debo de agradecer que me advirtiera que la cremallera del pantalón estuviera inconvenientemente a media altura en el momento de empezar a grabar.


Entre los muchos temas que grabamos y no se emitieron: hablamos del glutamato y de si es aditivo con un paquete de patatas fritas de bolsa, sabor jamón... que nos zampamos cuando acabamos de grabar. Para hablar del vinagre sacamos un bote de pepinillos en vinagre y luego le hago oler una botella de ácido acético glacial. Importante, en un laboratorio nunca hay que abrir una botella y asomar la nariz a la brava... la grabación del ataque de tos al oler el vinagre puro es digna de las mejores tomas falsas. El bote de garbanzos que coge al principio del programa en el supermercado era para explicar la función del EDTA que se utiliza como secuestrante con un experimento sencillo con fosfato cálcico. También dejé algún comentario sobre alimentación ecológica y comida "natural" que no salió (por ejemplo, digo que los sulfitos también se utilizan para vino ecológico). También hablamos de la estevia, algo muy natural y que ahora su compuesto edulcorante es el E-960. O le preguntó que si le preocupa que un alimento contenga ácido ascórbico o E-300 y luego le digo que es la vitamina C y seguro que otras más cosas que ahora no me acuerdo. También se ha quedado en la mesa de montaje cuando le enseño el bote de cianuro y le digo que si el hijo de la duquesa de Alba o alguien de la industria farmacéutica le regala una tarta de almendras amargas, que tenga precaución. Al final el me preguntó si me financiaba la industria, a lo que contesto que la poca financiación que consigo es de organismos públicos, vamos, que no. 

Acabamos, casi a las 4 de la tarde, comiéndonos un bocadillo por el camino entre lugar de grabación y lugar de grabación, lo que no sirvió de excusa para esa tarde impartir 4 horas de clase, como veis un día completo.




Respecto al programa, no tengo nada que decir a mi intervención, aunque 3 horas quedaron resumidas en unos 8 minutos, todo lo que sale lo dije en el sentido que lo dije y no se cambia nada de lo que quise decir. Si que me di cuenta que durante la grabación repitió alguna pregunta del tipo "los aditivos son buenos","Cuantos más aditivos mejor" varias veces en diferentes contextos. Quizás esperaba alguna respuesta grandilocuente de "Si claro nitritos para todos", pero no fue el caso porque no es lo que pienso. Todo es necesario en su justa medida.  Sobre el resto de intervenciones, pues hombre Mique Porta dejó alguna joya. Los tratamientos con hormonas en la carne, por lo que me dicen en la lista de tecnmología de alimentos, están prohibidos. Y decir que la resistencia a antibióticos se debe a que comemos carne... no estoy muy convencido. Pedirle a una pescadera que de consejos a embarazadas, creo que excede de sus responsabilidades como bien contestó y lo de Greenpeace no pegaba ni con cola. Que incidencia tiene Flix en el consumo de pescado en España ¿Es una zona de pesca comercial? ¿Surte a las pescaderías? Respecto a la intervención de Rodríguez Farré lo de los compuestos artificiales se podría aplicar exactamente igual a los naturales, y decir que hay unos que se van a prohibir en 2 años, un poco aventurado, más cuando la EFSA ya ha emitido informes diciendo que son seguros. Por cierto, el amianto y el DDT ¿tienen que ver con alimentación? Un poco dispersos los temas, entre otras cosas porque de aditivos al final solo hablé yo. Si os interesa Aitor Calero y sumiller de la patata han hecho reseñas bastante acertadas del programa. En general pienso que para crear una alerta y un motivo de preocupación hay que tener datos concretos e información del tipo tal producto produce tal enfermedad y por eso sería necesarí regularlo o prohibirlo... pero dar información en abstracto de Los productos químicos son tóxicos, los antibióticos son malos, solo produce desinformación y un alarmismo gratuito, que periodísticamente puede dar titulares muy vistosos, pero de cara al consumidor solo crea confusión. ¿Vale la pena intervenir en este tipo de programas? Yo creo sinceramente que sí. Si se puede contribuir a hablar de ciencia al gran público hay que aprovechar cualquier oportunidad. Espero que mi intervención sirviera para quitar algún miedo infundado.

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PD: tuve un intercambio de twits con Miquel Porta durante la emisión del programa. 


Por cierto, si no la visteis la entrada está en este enlace.
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lunes, 6 de mayo de 2013

Entrevista en Efervesciencia (Radio Galega)

Aprovechando mi estancia  en Santiago de Compostela la semana pasada para participar en el escépticos en el pub e impartir una charla en el Instituto Lamas de Abade, Manuel Vicente del programa Efervesciencia, me hizo una entrevista sobre los temas que iba a tratar en la charla, aquí os la dejo.

Huelga decir que lo de Santiago fue una experiencia genial, como muestra esta foto tomada a la 1:30 a.m., más o menos, después de  la cena.

A mi izquierda José Facal, el organizador, a la derecha Manuel Vicente, autor de la entrevista.
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