Si una persona me dice que si me como una tarta voy a tener buena suerte le contesto que para demostrarme que funciona me transfiera el saldo de su cuenta corriente. Si es capaz de creer que la tarta da suerte igual le hace feliz transferirme su saldo. Por lo demás. Tener una masa 10 días sin nevera y además ir añadiendo leche, azúcar y huevos (según recetas) es una guarrada y punto. La levadura es incapaz de fermentar el almidón, solo el azúcar suelto, con lo que al poco tiempo casca o se queda en latencia, sin fermentar más. Si le vas añadiendo azúcar le das más vidilla, pero también favoreces que crezcan otros bichos indeseables. Tenerla al aire y pasarla de mano en mano es una buena estrategia para ir pillando esos bichos del zoologico microbiológico existente en el medio ambiente. Y no vale decir que en las panaderias guardan la masa madre de un día para otro, por que una noche y en el mismo sitio no son diez días de mano en mano. Por suerte (y esa es la única fortuna que he encontrado) cuando la tarta llega al horno la mayoría de la microfauna perece. Pero no siempre es así. Este tipo de tartas puede dar problemas si la masa se queda poco hecha en el interior o si alguno de los microbios que ha cogido por el camino es capaz de desencadenar alguna alergia o segrega alguna toxina termorresistente.
Creo que el nombre de tartas de la suerte se debe a que tienes suerte si no pillas una gastroenteritis con una tarta de esas. ¿Por que no les llaman tartas rusas?
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