domingo, 2 de enero de 2011

Bayas de Goji y demás cuentos chinos

Uno de los alimentos que ha aparecido en los herbolarios y tiendas naturistas, y más recientemente en los supermercados son las bayas de goji. Mirando la lista de propiedades parece más el bálsamo de fierabrás o las espinacas de Popeye que una fruta de bosque. Antienvejecimiento, anticancerígeno, antioxidante, y un larguísimo etc… ¿Cómo puede haber sobrevivido la civilización occidental sin conocer estas bayas mágicas? Será verdad, o estamos ante uno de los muchos cuentos (y últimamente abundan los chinos u orientales) que circulan en el circuito de las tiendas naturistas. Vamos a ver. Toda la información que comento en este post la he sacado de la web http://www.bayasdelgoji.es/, aunque no difiere mucho de la que se puede encontrar en otras webs dedicadas a los productos naturales. Empiezo a leer, y algo me llama la atención. Habla de los Hunza, un pueblo que vive en un valle del Himalaya de extraordinaria longevidad y de las bayas del goji que crecen en el Himalaya, el Tibet y Mongolia. Me abruma un poco todo esto. No consigo encontrar datos sobre la esperanza de vida de los Hunza, quizás porque no existen como tal. El valle del Hunza se encuentra en Pakistán y en el conviven tres etnias distintas, por lo que no exite la etnia “hunza”, sino que se puede referir a la etnia Shinaki, a la Burushaski o a la Wakhi. Este valle se dio a conocer en occidente por la novela de James Hinton y posterior película de Frank Capra, “Horizontes perdidos”, donde localizaba el mítico valle de Shangri-La. También me resulta gracioso que las otras procedencias de las bayas se encuentren en el Tibet y en Mongolia. No hacen mención a los 3000 km de estepa China que separan estos dos puntos. Me cuesta creer que unas bayas silvestres tengan orígenes tan diferentes (¿serán las mismas y con las mismas propiedades?, que curioso).
¿Fuente de la eterna juventud, o un cuento chino más?


A pesar de empezar con los ficticios Hunza y de pasar por la lejana Mongolia, la introducción sigue hablando del Tibet y de cómo lo utilizaban los curanderos desde hace miles de años para recupera el chi o energía vital. Demasiada palabrería pseudocientífica, y pocas fuentes fiables. Se les vuelve a escapar otro pequeño detalle. El goyi (Lycium barbarum) es primo hermano de las bayas silvestres europeas, y concretamente esta especie surge del mediterráneo, así que no puede ser un remedio milenario, como mucho, centenario.


Sigo leyendo, sus propiedades mágicas se deben a crecer a 4000 metros sobre el nivel del mar y allí es donde se recolectan a partir de las matas silvestres. La fisiología vegetal y la botánica más elemental nos dicen que a 4000 metros no hay baya que crezca, por muy supergoji que sea, además es técnicamente imposible que la producción silvestre recogida en ¿Pakistán? ¿Mongolia? ¿el Tibet? (ya me han despistado) sea suficiente para inundar el mercado europeo y americano. Por lo tanto la información que están aportando es falsa. Esta baya tiene una procedencia mucho más prosaica. Se cultiva en China y se exporta como cualquier otra fruta, y toda la tontería orientalista que nos invade hace el resto. Por cierto, que los importadores ya han recibido algún toque de atención por el escaso control sobre fitosanitarios y contaminantes que hay en China, como denunció la OCU en su momento. La web continúa dando información sobre nutrientes y propiedades, pero a estas alturas ya he decidido ignorarla por poco fiable. Busco en una base de datos de literatura médica (http://www.pubmed.org/). Encuentro algo. Me llama la atención un artículo en el Journal of Complementary and Alternative Medicine, quejándose del escaso control sobre su venta y publicidad en Estados Unidos… mira quien fue a hablar. Hay algún ensayo indicando su alto contenido en antioxidantes. En definitiva, las propiedades de las bayas de goji son tan buenas como las de cualquier otra fruta similar (arándanos o moras), pero ni mejores ni peores. Por lo tanto, si consumes goji por que te gusta su sabor, adelante, pero si lo haces por que vas a estar más sano, a vivir más años o a no coger un cáncer, te están tomando el pelo.
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7 comentarios:

  1. Lo que dicen de las bayas de goji no es nada comparado con este revolucionario avance científico del mundo mundial
    http://www.alexchiu.com/spanish/
    ¿A que te has quedado pasmao?
    Un saludo

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  2. Gracias por la entrada JM, hacia falta una análisis critico de las bayas de marras.

    En cuanto a lo que comenta Carlos, estoy por comprarme un anillo de esos y llevarlo siempre y cuando me muera que mi familia denuncia a estos tíos por publicidad engañosa.

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  3. No importa lo gorda que la cuentes, siempre hay alguien que se lo cree. Seguro que se esta forrando a base de vender pulseritas que prometen la vida eterna... mira como unos que yo me se, pero en vez de pulsera te tiran un poco de agua.

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  4. jajajaja El año pasado me encontré estas vayas en un plato. Estaban bastante ricas.

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  5. Sinceramente pienso que son buenas, pero no tanto como las pintan, no tienen nada de milagroso

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  6. A mí, sin embargo, me cayeron fatal. Las compré en un centro comercial por todo lo positivo que aportaba, fue una época qué estaba un poco decaída (soy de tensión baja) y cuando las comí me sentí acelerada, el corazón me latía más fuerte y estaba muy nerviosa. Me sentí tan mal con ellas, que las tiré a la basura. No sé el motivo de la reacción, pero si que fue por esas bayas.

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  7. Pues yo tengo unas plantitas en casa y las como frescas. Y milagrosas no se si serán, pero ricas si que están. No creo que sean una cosa ni la contraria. Sobre lo que se comenta en el artículo, pues el hecho de que "tenga un primo" en el Mediterráneo no cambia mucho el tema; el que en la actualidad se cultive extensamente en China o en Murcia no desmiente nada, solo que los agricultores han visto negocio, como debe ser. En cuanto al contenido de pesticidas, viniendo de China... Aquí lo que hace falta es que alguien las analice y nos diga que rayos contienen y de paso publiquen una tabla comparativa con otras frutas parecidas. Luego, que cada uno tome su decisión.

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