Mostrando entradas con la etiqueta Biodiversidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biodiversidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de julio de 2013

Número 4 de "Dau al Deu"

La revista de divulgación "Dau al Deu" elaborada por profesores de secundaria de la comarca de la Marina Alta ha sacado el número 4, editada por la asociación cultural Meridià Zero y el Institut de Estudis Comarcals de la Marina Alta. La maquetación corre a cargo del IES Antoni Llidó. El artículo de portada de este número trata sobre los números detrás de los riuraus, construcciones típicas de la Marina que contaban con unas arcadas caracterísiticas para secara la pasa, escrito por los profesores de matemáticas Vicente Chorro y Teresa Arabí.

Además, Amparo Vilches y Daniel Gil fundamentan la ciencia de la sostenibilidad, Claudi Mans aborda el cambio de legislación referente a la fecha de caducidad de los yogures en las etiquetas, , Daniel Climent explica el origen del término canícula, que se emplea para describir los días más calurosos del verano, mientras que Remei Galiana trata la influencia de la ingesta calórica en el deterioro físico de las personas, Vicent Botella habla sobre su experiencia en Viena, Paco Savall habla de lo que costó aceptar que los fotones existían, Hermenegild Maria explica el valor medioambiental del Girona y Jesús Yáñez habla sobre las esperanzas depositadas en la tecnología del grafeno, entre otros interesantes artículos. y un servidor de ustedes replantea los programas de conservación de especies en peligro de extinción.

Puedes descargarte la revista en formato PDF aquí.





Votar esta anotación en Bitácoras.com

lunes, 11 de marzo de 2013

El mito de la biodiversidad en la agricultura ecológica.

Uno de los mitos que aducen los defensores de la agricultura ecológica es el presunto respeto a la biodiversidad. Este respeto tiene dos vertientes, por un lado según ellos se utilizan variedades locales y más especies agricolas. Parece ser que eso implica más biodiversidad, por otro, las técnicas son más respetuosas con el medio ambiente y menos agresivas con las especies silvestres. Como suele pasar, estas afirmaciones se lanzan porque suenan bien, pero no se molestan en aportar los datos que los apoyen. Resulta que no necesariamente son ciertas.

Para empezar la agricultura siempre tiene un impacto negativo en la biodiversidad. Este impacto empieza en el mismo momento que metes una azada en el campo, alterando el equilibrio y eliminando las especies vegetales nativas (también llamadas malas hierbas), y con ellas todo el ecosistema del que dependen (insectos, microorganismos, etc...). Pensar que estás respetando la biodiversidad porque alternas diferentes especies es pretender decir que has salvado el planeta del calentamiento global porque has cambiado tu cocina de gas por una eléctrica. Todas las especies domesticadas son artificiales, por lo tanto, el impacto sobre la biodiversidad lo vas a hacer igual siembres una o cinco variedades de tomates. Lo de las variedades locales también es un genial tranquiliza conciencias, pero de escasa relevancia. Parece que seas más concienciado si siembras una variedad y dices que es local, exhibiendo una extraña xenofobia agraria. La realidad es que cualquier variedad local originalmente fue una variedad foránea. No me imagino que nadie le hubiera hecho caso a algún defensor de las variedades locales el día que se plantó el primer naranjo en Valencia, el primer olivo en Jaén, el primer tomate en Murcia o el primer pimiento en Almería (en algún caso apenas han pasado 50 años). Y geneticamente la variedad local de tu pueblo viene a ser como al del pueblo de al lado. Mantenerlas es interesante por mantener el fondo genético, algo que hacen de forma profesional y competente los bancos de germoplasma, pero imponerlas a los agricultores sin que exista una demanda de mercado, es una garantía de fracaso seguro. No olvidemos que si en algún momento una variedad ha sido desplazada por otra, es porque la otra presentaba unas mejores características para el agricultor, el distribuidor o el consumidor. La conjunción de estos tres factores es la que decide que variedades triunfan y cuales no, pretender imponer otras variedades por motivos ideológicos, es, en la mayoría de los casos, fastidiar los ingresos del agricultor.



Pero vamos a la segunda parte. Muchos argumentan que las técnicas de producción ecológica son más respetuosas con al biodiversidad por ser ecológicas. Pues resulta que no. Una técnica o un insumo se autoriza para agricultura ecológica si lo que se utiliza es natural, no por conceptos como especificidad o biodegradabilidad que serían mucho más relevantes. Por ejemplo, el insecticida estrella en producción ecológica es el Espinosad, (aquí teneis la info. técnica)  tremendamente tóxico para las abejas. Este pequeño detalle parece que se les ha escapado a los promotores de la campaña para prohibir los neonicotinoides argumentando que así salvarán a las abejas, por cierto, de aprobarse la propuesta, el impacto sobre las poblaciones de abejas será nulo, pero sobre la agricultura europea será tremendo, y dado que Marruecos piensa seguir utilizándolo, volvemos a poner a nuestros agricultores en la picota e incapacitados para competir de igual a igual. 

La prensa francesa informa de un estudio en el que se ha comparado la biodiversidad en viñedos ecológicos y en viñedos convencionales. La primera conclusión ha sido que hay un 65% más de lombrices (beneficiosas para la agricultura) en los campos convencionales que en los ecológicos, Aquí teneis la nota de prensa del estudio. El estudio no ha sido publicado todavía, no obstante, tampoco aporta nada nuevo, puesto que la toxicidad por cobre en los viñedos es conocida y que la principal diana de toxicidad son las lombrices también. ¿por qué? Muy fácil, por el uso del cobre (componente del Caldo Bordelés) en la viticultura ecológica. El cobre es un fungicida muy natural, pero tremendamente tóxico e inespecífico, además se acumula en el suelo y no es biodegradable, por lo que el cobre aplicado en las hojas pasa al suelo y allí envenena a las lombrices, algo que se evitaría con un fungicida de síntesis, pero claro, al ser artificial no se autorizan en producción ecológica. 


Les vers de terre au cœur de la polémique : selon l'étude, la population de lombrics diminuerait dans les vignes cultivées en bio par rapport au conventionnel. En cause, l'utilisation du cuivre.
El caldo bordelés mata gusanos...

Curiosamente, lo más respetuoso para la biodiversidad resulta que son las variedades transgénicas Bt, ya que solo afectan a los insectos herbívoros y solo a los que ataquen a las plantas, no a los que vivan alrededor, con la ventaja de que al no afectar a los carnívoros, las poblaciones se mantienen en equilibrio. Es lo que pasa, que una técnica lleve el nombre de ecológico no implica que sea mejor para el ecosistema. 

Podeis darle difusión a esta entrada votando aquí.
Votar esta anotación en Bitácoras.com