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lunes, 24 de diciembre de 2012

Domando al cobre


Si alguien le hiciera una canción al papel del cobre en la biología esta podría ser: “ni con cobre ni sin él tienen mis penas remedio, con cobre porque me matas y sin cobre porque me muero”. El cobre es un metal de transición cuyo exceso es tremendamente tóxico para la salud o para el medio ambiente. Entre los síntomas de la intoxicación por cobre destaca la formación de un anillo en la córnea conocido como anillo de Kayser-Fleischer, diarreas, vómitos de sangre, bajadas de la tensión arterial y en última instancia, coma y daño neurológico. El origen de la toxicidad puede venir por los recipientes de cocina de cobre que se utilizaban antiguamente, sobre todo al cocinar comidas de pH ácido (ricas en limón o vinagre) que aumentan la solubilidad del cobre metálico. 

El cobre también se utilizaba como antifúngico en agricultura. Es un componente del caldo bordelés, ampliamente utilizado para el cultivo de la vid. Hoy está cayendo en desuso por existir alternativas más efectivas y con menos impacto ambiental, aunque sorprendentemente, se mantiene en la agricultura ecológica. No obstante a pesar de este reverso oscuro, el cobre es un micronutriente esencial y no podemos vivir sin él. Forma parte del centro activo de muchos enzimas como la superóxido dismutasa. En la matriz extracelular, participa en las reacciones que catalizan la unión entre las fibras de colágeno que forman el tejido conjuntivo, lo que da firmeza y une a los músculos y tendones. Existen enfermedades genéticas relacionadas con el metabolismo del cobre, como la enfermedad de Menkes, debida a una mutación en la proteína ATP7A que produce que haya una deficiencia de cobre a pesar de estar presente en la dieta y la enfermedad de Wilson, por una mutación en la proteína ATP7B que impide que el cobre se pueda excretar y se acumula en el hígado. También se ha relacionado el metabolismo del cobre con la causa genética de la cirrosis infantil de la india, que originalmente se asociaba con una intoxicación por cobre. También es frecuente detectar niveles de cobre anormalmente altos en pacientes de Alzheimer. Y como anécdota, William Dafoe, en su papel de villano de Speed2  tenía una enfermedad relacionada con el metabolismo del cobre, que se curaba con… sanguijuelas (rayada del guionista). 

Por suerte el cobre es suficientemente abundante en la biosfera y los déficits de cobre son raros… pero no imposibles. Hay que considerar que en la asimilación de un nutriente no solo conviene tener en cuenta que esté presente, sino que esté en una forma que sea asimilable por el organismo. En el ganado que pasta en zonas ricas en molibdeno son frecuentes los déficits de cobre, puesto que las bacterias anaeróbicas del rumen del ganado convierten el molibdato en tiomolibdato, que tiene la mala costumbre de precipitar el cobre e impedir su absorción.

Anillo Kayser Flecher debido a una intoxicación por cobre (fuente wikipedia)
Este delicado equilibrio del cobre implica que dentro de la célula debe existir una maquinaria compleja que asegure que el cobre está en cantidades adecuadas, de forma que sea capaz de utilizar el que necesita para las diferentes funciones biológicas y eliminar o almacenar el sobrante antes de que se produzca algún efecto de toxicidad. No es una tarea fácil ya que el cobre es un elemento difícil de domar. Como ejemplo podemos ver cómo se las apaña un organismo unicelular como la levadura de panadería Saccharomyces cerevisiae. 

En la naturaleza el cobre disponible se encuentra como Cu2+. El Cu+ es muy insoluble y se oxida fácilmente con el oxigeno atmosférico. La levadura tiene la particularidad que solo es capaz de asimilar el cobre como Cu+, por eso en la membrana celular tiene un sistema de transporte de electrones capaz de reducir el Fe3+ a Fe2+ y el Cu2+ a Cu+. Una vez reducido, el cobre entra al citoplasma por la proteína Ctr1p. En el citoplasma de la célula el cobre sigue con su vieja costumbre de ayudar, pero a la vez incordiar. Por ejemplo, el par redox del cobre es de +0,2 y +0,8, lo que lo hace muy útil para catalizar reacciones cuando está en el centro activo de un enzima. El problema es que estos valores también son un problema cuando está libre en el citoplasma. Por ejemplo, el Cu+ en presencia de agua oxigenada (que se puede producir como producto secundario de diferentes reacciones) da lugar a los temibles radicales hidroxilos por vía de la reacción de Fenton, y además compite con la detoxificación del agua oxigenada por las enzimas encargadas de ello, las peroxidasas. Por su parte el Cu2+ también es un problema ya que en presencia del anión superóxido es capaz de participar en la reacción de Haber-Weiss y formar oxigeno molecular, que también es un potente oxidante. Por lo tanto, el cobre libre, ya sea monovalente o divalente, hay que eliminarlo del citoplasma como sea. 

Una forma es almacenarlo en compartimentos internos donde moleste menos, de lo que se encarga la proteína Ccc2. Otra forma es unirlo a una proteína de forma que no moleste, como hace Pca1. Esta estrategia es muy típica de plantas  que tienen unas proteínas destinadas a este fin llamadas fitoquelatinas que lo único que hacen es unir cobre y almacenarlo donde no moleste. De hecho una estrategia biotecnológica para descontaminar suelos es sembrar plantas que expresen estas proteínas para que eliminen cobre y otros metales del suelo. Y solo falta una pieza para acabar de cuadrar el puzzle de la homeostasis del cobre, sabemos cómo entra, cómo se compartimentaliza… pero ¿cómo sale? Se acaba de descubrir que una proteína llamada Qdr2p es capaz de sacar el Cu2+ del citoplasma. Por lo tanto ya tenemos una idea de cómo se las apaña un organismo modelo como la levadura S. cerevisiae para hacer frente a un elemento tan necesario y a la vez tan molesto.

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Cerrando el círculo de la homeostasis de Cobre en levadura
PD: Y con este post participio en la XX edición del carnaval de química que se aloja en el excelente blog, la ciencia de amara.

Y en la XIX del Carnaval de Biología que se aloja en el blog la Fila de Atrás.
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jueves, 29 de diciembre de 2011

Secuenciar para diagnosticar

No es un tópico decir aquello que las ciencias avanzan que es una barbaridad, pero si en algún campo sobresale la rapidez es en la tecnología para secuenciar el ADN. En su momento obtener la secuencia humana fue un mega proyecto millonario realizado en paralelo por un consorcio público y por Celera Genomics, la empresa de Craig Venter. Hoy en día los avances en ultrasecuenciación y pirosecuenciación, unidos con la mejora de la capacidad de procesamiento de datos y la optimización de los algoritmos informáticos nos permiten secuenciar de forma mucho más rápida y a un precio asequible. Lo más interesante es que es una tendencia que no parece que haya tocado techo, más bien al contrario. La previsión es que en muy poco tiempo a partir de una muestra de sangre nos secuencien el ADN completo para ver si tenemos alguna enfermedad genética, ver para que tipos de transplante somos compatibles, que medicación o terapia nos resultará más efectiva o simplemente, hacernos una dieta personalizada. Por otra parte tampoco será de extrañar que para hacernos un seguro de vida o solicitar un préstamo nos soliciten una secuencia completa del genoma. Es cuestión de (poco) tiempo. Todo esto parece todavía muy de ciencia ficción, o no. Entre otras cosas por que ya hay un precedente en el que una enfermedad solo se pudo diagnosticar después de secuenciar dos genomas completos.
La famosa Levodopa


Los implicados fueron la estodounidense Alexis Beery y su hermano mellizo Noah. Su historia empieza cuando tenían dos años de edad y se hizo evidente que algo no funcionaba bien. Presentaban un retraso tan grande en el desarrollo motor que ninguno de los dos era capaz de andar o de sentarse. Noah vomitaba continuamente y Alexis sufría temblores que duraban horas durante los cuales los ojos empezaban a girar involuntariamente. Un panorama desalentador para los padres. Con el tiempo lejos de mejorar, la condición de los dos hermanos empeoró. Un escaner del cerebro de Noah reveló daños en el área periventricular, lo que condujo a un diagnóstico de parálisis cerebral. Sin embargo los síntomas no mejoraron con el tratamiento. Alexis por su parte desarrollo problemas respiratorios y solo lograba caminar con dificultad, sufriendo de constantes desequilibrios. Lo más curioso en el caso de la niña es que los sintomas empeoraban a medida que avanzaba el día, con una curiosa peculiaridad. Si dormía una siesta, era como si hiciera un reset en el sistema. Se levantaba sin ninguno de los síntomas, pero estos aparecían a medida que transcurrían las horas de vigilia. Cansada de ir de especialista en especialista y que ninguno de ellos supiera interpretar estos peculiares síntomas, Retta, la madre de los mellizos, empezó a documentarse por su cuenta. Buceando en la literatura encontró con la descripción de un caso de una paciente llamada Kimberley Nelson que presentaba los mismos síntomas. También había sido originalmente diagnosticada con parálisis cerebral, pero John Fink, neurólogo de la Universidad de Michigan descubrió que realmente era una extraña enfermedad genética, la distonia dopa-sensible, causada por un déficit genético de dopamina. Parecía que por fin había un diagnóstico.


Robert de Niro y Robin Williams en "Despertares"
 Esta enfermedad está relacionada con la encefalitis letárgica, enfermedad estudiada por Oliver Sacks y que se describe en la película "Despertares" en la que unos pacientes pasan años en estado catatónico hasta que un fármaco llamado levodopa (dopamina sintética) consigue despertarles y volverles a un estado de normalidad. Con el tiempo se hacen resistentes al fármaco y vuelven a la catatonia. Al igual que en Despertares el tratamiento de Alexis consistió también en levodopa y los resultados fueron igual de espectaculares. De la noche a la mañana pudo andar y comer sin ayuda. Poco tiempo despues su hermano Noah empezo a desarrollar los síntomas del déficit de dopamina, lo que indujo a pensar que sufría la misma enfermedad y de la misma forma, respondió satisfactoriamente a la levodopa. Parecía  que el tema estaba solucionado... hasta que unos años después Alexis desarrolló una tos nocturna severa que le impedía dormir sin inhalar adrenalina sintética. Las cosas tampoco parecían funcionar del todo bien con Noah. Algo estaba fallando. A todo esto el padre de los gemelos había sido ascendido a importante ejecutivo de Life Technologies, una de las empresas punteras en biotecnología. Harto de incertidumbres en otoño del 2010 decidió cortar por lo sano y secuenciar el genoma de sus dos vástagos para ver si encontraba la raíz del problema. Y lo encontraron. El caso de sus hijos fue una extrañisima combinación genética proveniente de los dos progenitores. Los dos niños habían heredado dos mutaciones, una proveniente del padre y la otra de la madre, en dos regiones diferentes del mismo gen. Con una sola de las mutaciones no hubieran desarrollado la enfermedad puesto que en condiciones normales la copia del otro progenitor hubiera compensado el error, pero en su caso ninguna de las dos copias era funcional. La enzima afectada era la sepiapterina reductasa, que cataliza la formación de una molécula (la tetrahydrobiopterina) necesaria para la síntesis de los neurotransmisores dopamina y serotonina. Por lo tanto el problema no era solamente la falta de dopamina, sino también la de serotonina. El tratamiento era válido, pero incompleto. Cuando al tratamiento con levodopa se le añadió 5-hidroxitriptófano (un precursor de la serotonina) todos los síntomas remitieron. Actualmente los dos hermanos tienen 14 años y hacen una vida completamente normal para los chavales de su edad, salvo por tener que medicarse.


Es un lástima pensar que habrán muchos casos parecidos, casos parecidos que están siendo mal diagnósticados por no contar con la tecnología necesaria (no todos los pacientes tienen la suerte de tener a un padre jefazo en una empresa de biotecnología), pero por lo menos consuela saber que en pocos años esta tecnología estará a disposición de mucha más gente... esperemos que para entonces la sanidad continúe siendo pública, y si puede ser, universal.

La familia Beery al lado de un secuenciador automático (Retta Beery)
La fuente original de la historia es un artículo de Cristina Luiggi  en The Scientist.

Y con esta entrada participo en la VIII edición del Carnaval de Biología, que se aloja en el blog Resistencia Numantina y en la X del carnaval de Química, que se aloja en el blog BioUnalm. 
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martes, 18 de octubre de 2011

Sin excusas para los fumadores

A pesar de algún que otro dime y direte, la relación entre el tábaco y diferentes tipos de cáncer, en especial el de pulmón, está fuera de toda duda. Por lo tanto se puede afirmar sin ningún género de duda que fumar es malo para la salud. Dado que tenemos la suerte de vivir en un país con un sistema público de sanidad (y esperemos que dure, que tal y como está el tema no se yo) las políticas encaminadas a que la gente deje de fumar están justificadas de cara al ahorro que supone para la sanidad pública... aunque todo hay que decirlo, el estado deja de recaudar, ya que el tabaco está muy gravado.  No obstante existía una clavo ardiendo al que se cogían los fumadores. Es lo que en medicina se denominaba "la paradoja del fumador". Esta paradoja consiste en que los fumadores tienen una tasa de supervivencia mayor después de sufrir un síndrome coronario agudo (vamos, un infarto). Las bases moleculares de esta paradoja eran misteriosas. Entre las posibles causas se barajaban que los fumadores sufrían este síndrome más jóvenes que los no fumadores, por lo que podían recuperarse mejor. También se barajaban otros aspectos, pero no pasaban de suposiciones.  Una revisión de literatura reciente llevada a cabo en el departamento de cardiología del Hospital Vestfold en Tronsberg (Noruega) ha demostrado que tal paradoja ya no existe. Parece ser que ese sesgo de supervivencia favorable a los fumadores solo se observa en estudios antiguos. Los autores argumentan que gran parte se deba a un posible error estadístico. No obstante después de normalizar los datos y compensar algunos errores metodológicos continúa viéndose una ligera ventaja a favor de los fumadores. Los autores especulan que esa ligera ventaja pueda deberse a los métodos de reperfusión de la época, que se basaban en la fibrinolisis (degradación de la fibrina). No obstante, una vez superado ese método por otros más efectivos como los trombolíticos, en los estudios recientes no se ve ningún tipo de ventaja.

Por lo tanto no hay excusas para los fumadores. El tabaco es malo para la salud... aunque el papel de fumar sea ecológico y no lleve transgénicos (gracias ceprio por la foto).

Papel de fumar libre de transgénicos... muy sano
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viernes, 13 de mayo de 2011

Herramientas moleculares para el Diagnóstico

Hace poco hablábamos de cómo la aplicación de técnicas de biología molecular en medicina podía ayudar a definir que tratamiento es el más adecuado para cada paciente. No obstante esta no es la única aplicación molecular que puede servir para que la medicina sea cada vez más precisa.


Cuando un médico trata a un paciente el primer paso es evaluar sus síntomas y hacer el diagnóstico. Este paso a veces puede ser trivial. Si te rompes un brazo en la radiografía se ve que el hueso está roto. Además de las fracturas, hay un montón más de lesiones o problemas como tumores, malformaciones que directamente se ven. Los rayos X no son el único método para ver que está pasando dentro del cuerpo. Por ejemplo, la tomografía por emisión de positrones o PET hace uso de la propiedad que tienen las células cancerosas de consumir mucha más glucosa que una célula sana, por lo tanto usando glucosa marcada con radioactividad y un detector se puede determinar si hay alguna parte del cuerpo con una demanda anormalmente elevada de glucosa, que nos indicará un tumor. Un caso similar, pero para huesos, sería las gammagrafias con tecnecio metaestable. Sin necesidad de utilizar radioactividad, la resonancia magnetica nuclear (RMN) nos puede aportar imágenes del interior del organismo aprovechando la propiedad de spin del protón.


Gammagrafia (doi:10.4021/jocmr2010.05.364w)
  Otras veces lo que le pasa al paciente no se puede ver, pero la experiencia previa puede servir para indicar que está pasando. Muchas enfermedades tienen asociada una sintomatología inequívoca, una estacionalidad o pueden aparecer en forma de brotes o epidemias. Si estamos en temporada de gripe o de varicela y se presenta alguien con los síntomas típicos, no será necesario recurrir a otro tipo de ensayos para confirmar la presencia del virus. Incluso en caso de duda también hay pruebas sencillas que pueden ayudar a acertar el diagnóstico. Un fuerte dolor al girar el cuello distingue una meningitis de una gripe, un dolor agudo al apretar la zona correcta distingue una apendicitis de un dolor de estómago producido por una mala digestión.


Además los médicos cuentan también con un arsenal de pruebas analíticas para hacer diagnósticos certeros. Con una prueba enzimática muy sencilla se puede medir la actividad de las enzimas transaminasas en plasma sanguíneo. Estos enzimas no se encuentran en el plasma, por lo que en una persona sana esta actividad es residual. Si el análisis detecta alta actividad de esta enzima en sangre nos avisa de daño hepático o cardiaco. No solo la enzimología, también la microscopía puede ayudar. Una presencia anormalmente alta de reticulocitos (glóbulos rojos inmaduros) en la sangre o heces de color apunta a que se rifa una úlcera y tenemos todos los números. Un número alto de glóbulos blancos puede indicar una infección o una leucemia y las pruebas inmunológicas pueden detectar por ejemplo la presencia del VIH o de otras enfermedades víricas. Continuamente se publican nuevas pruebas o indicadores diagnósticos, por ejemplo, un valor anormalmente bajo de colesterol en sangre puede estar indicando algún tipo de tumor líquido.


A pesar de todo este conocimiento acumulado y que los médicos reales son mejores que House, que nunca acierta a la primera, todavía existen muchos casos en los que diferentes factores hacen difícil dar un diagnóstico correcto. Por ejemplo, algunas afecciones mentales o procesos de dolor crónico pueden fingirse con el fin de conseguir una baja laboral o estafar a una compañía de seguros. Otras enfermedades como la fibromialgia tienen unos síntomas bastante etéreos lo que provoca que algunas veces se conviertan en un cajón de sastre donde van a parar pacientes con dolor de origen indeterminado… y que quizás no tengan la misma enfermedad. También está el caso de dos enfermedades, con etiologías muy diferentes, tengan síntomas prácticamente iguales, lo que deja en manos del médico la difícil opción de elegir entre dos tratamientos muy diferentes, a sabiendas de que si no acierta, puede incluso agravar la enfermedad. Un ejemplo es la artritis reumatoide y la osteoartritis. Una enfermedad es autoinmune, mientras que la otra es debida al desgaste de los cartílagos, pero los síntomas son prácticamente idénticos.

Ejemplo de electroforesis 2D para identificar proteinas expresadas diferencialmente
Hoy en día la proteómica y la metabolómica nos permiten ver el contenido total de proteínas o de metabolitos en un determinado momento. Podemos coger muestras de tejido de pacientes en los que tengamos una evidencia directa que tienen una enfermedad o la otra y comparar el patrón de proteínas y de metabolitos con muestras de una persona sana. De esta forma podemos detectar si alguna proteína o metabolito aparece o desparece de forma notable y reproducible entre diferentes muestras, con lo que habremos encontrado un marcador de la enfermedad. Asociar una proteína o metabolito de forma inequívoca con una enfermedad gracias a técnicas de biología molecular permite que luego con un ensayo inmunológico que detecte la proteína o enzimático para el metabolito dar un diagnóstico preciso en casos complicados. En el ejemplo antes mencionado, la aparición de cantidades elevadas de una proteína llamada calprotectina es el indicador de la artritis reumatoide. Actualmente la investigación en el campo de marcadores diagnósticos es intensiva, sobre todo en el caso de marcadores tempranos de cáncer. Curiosamente, a nivel molecular todos los organismos son muy parecidos. Técnicas idénticas a las que acabo de describir, se pueden utilizar para predecir que árboles se adaptaran mejor en repoblación forestal.
Yo por mi parte tengo unos síntomas extraños de difícil diagnóstico. Oigo voces que no parecen provenir de ningún sitio, pero solo me pasa en los supermercados y grandes superficies. A veces siento como si una chica invisible me susurrara al oído: “gran oferta en nuestra sección de charcutería” ¿Qué me pasa doctor?.

PD: Con esta entrada participo en la IV edición del carnaval de biología que hospeda biounalm.
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martes, 26 de abril de 2011

¿Por qué la medicina no es una ciencia exacta (todavía)?

A pesar del auge de las medicinas alternativas, el hecho que nuestra esperanza de vida se haya doblado en poco mas de un siglo se debe en gran parte al desarrollo y universalización de la medicina basada en evidencia científica (sin olvidarnos de los avances en seguridad alimentaria y el tratamiento de aguas), no obstante si vemos cualquier prospecto de cualquier medicina o cualquier revista médica encontramos frases del tipo: 1 de cada 1000 pacientes puede experimentar tal efecto secundario, este tratamiento es efectivo en el 70% de los casos, o un 20% de pacientes puede sufrir un empeoramiento de su estado. Curiosamente este tipo de afirmaciones son utilizadas por las medicinas alternativas para promocionar tratamientos sin base científica alegando que no producen efectos secundarios… olvidan decir que primarios tampoco. ¿A que se debe esta aparente imprecisión?
Cuando se ensaya una nueva droga pueden pasar 4 cosas.

En ciencia hablamos de sistemas deterministas cuando conociendo el estado en un determinado momento y el comportamiento de las variables implicadas podemos predecir como estará después. Por ejemplo, en mecánica clásica sabemos que si un coche va a 100 km/h por una recta, en una hora estará a 100 km del punto de partida, por lo tanto hemos predicho su posición. En cambio la mecánica cuántica es un sistema probabilístico. No sabemos a ciencia cierta donde estará el electrón, pero si donde tiene más posibilidades de estar y donde menos. Aprovecho para decir que la mecánica cuántica se aplica a nivel subatómico. Si alguien te relaciona la mecánica cuántica con las enfermedades, la psicología o el espíritu, con una probabilidad muy alta puedes determinar que es un charlatán (vamos, que es un charlatán utilices el sistema que utilices).


Podríamos decir que hoy por hoy la medicina es una ciencia probabilística, lo que no deja de ser curioso. Una disciplina que tiene un objeto de estudio que en cierta manera solapa, la biología molecular, es claramente determinista. En los artículos de biología molecular o de biomedicina no se suele hablar de probabilidades. Las afirmaciones son del tipo: tal gen se induce tantas veces por este estímulo, tal proteína activa a esta otra, este enzima cataliza esta reacción ¿de dónde surge esta aparente discrepancia?


La medicina tiene unos objetivos muy concretos y diferentes de la biología molecular. La medicina trata de curar enfermedades. Con este fin la investigación se plantea de forma que el sujeto de estudio (el paciente, el organismo modelo) es una especie de caja negra que presenta unos síntomas y buscamos un tratamiento que haga desaparecer estos síntomas, que en la mayoría de los casos implicará que ha desaparecido la enfermedad y se ha cumplido el objetivo. Los resultados suelen arrojar porcentajes. A un tanto por ciento le funciona, pero a otro no. Detrás de estas frías cifras se esconde la enorme complejidad del cuerpo humano a todos los niveles, desde los macroscópicos a los moleculares y el gran numero de variables. En cambio a la biología molecular le interesa saber que pasa dentro de esa caja negra y comprender que está motivando los síntomas, muchas veces sin saber si ese conocimiento va a suponer la obtención de un tratamiento útil o va a tener una aplicación inmediata. Para obtener afirmaciones concretas se elimina la complejidad reduciendo el ámbito de estudio. Un proyecto puede ser estudiar un gen concreto y su posible relación con tal enfermedad. A pesar de esta discrepancia de objetivos y de métodos, ambas disciplinas son complementarias… y condenadas a entenderse. Veamos un ejemplo de cómo pueden interactuar. Hace unos meses conté la historia de la rapamicina. En su momento la investigación médica determinó que era un antifúngico muy malo pero una droga muy efectiva como inmunosupresor en la terapia post-transplante. Este uso clínico llamo la atención de los biólogos moleculares. Trabajando en un organismo modelo (la levadura de panadería) se descubrió que esta droga tiene un mecanismo particularmente complicado. La rapamicina dentro de la célula se une a una proteína (FKBP) y este complejo rapamicina-FKBP es el que inhibe a una segunda proteina (TOR). Inhibir a TOR es en última instancia la causa de la inmunosupresión. Conocer este mecanismo permite hacer predicciones. El estudio posterior nos ha indicado que un fallo en la regulación de la proteína TOR es responsable algunos tipos de cáncer… lo que indujo a ensayar la rapamicina como anticancerígeno. Tratamiento que ya está autorizado en cancer renal y en fase de pruebas para otros tipos de cáncer. Ya tenemos un hermoso ejemplo de cómo un diálogo entre dos disciplinas puede dar resultados satisfactorios. Ningún biólogo molecular se hubiera interesado en la rapamicina si esta no se utilizara como inmunosupresor y ningún investigador clínico la hubiera utilizado como anticancerígeno si no se hubiera descifrado el mecanismo. No obstante esta no es la única ventaja. En levadura se identificaron mutaciones en FKBP que no alteraban el funcionamiento de esta proteína, pero que impedían que se uniera a la rapamicina, por lo que las células que tenían esta mutación eran insensibles a la rapamicina. Si una persona tuviera una mutación similar (realmente no se si existen este tipo de mutaciones en humanos) sería perfectamente normal, pero no respondería a un tratamiento con rapamicina. Por lo tanto ya tenemos una explicación de por que alguien puede ser insensible a el tratamiento. De la misma forma que hay diferentes colores de pelo, pueden haber diferentes formas de FKBP y que alguna no reconozca a la rapamicina. Secuenciar el gen de FKBP permitiría, con un análisis barato y sencillo, predecir si el paciente va a responder al tratamiento o no. Por lo tanto, conocer el mecanismo de acción de la rapamicina dentro de la célula nos permite pasar de una afirmación probabilística (tenemos un % de posibilidades de que el tratamiento funcione) a una afirmación determinista (en este paciente funcionará, en éste no). A esto se le denomina farmacogenómica, aunque el campo de aplicaciones de la biología molecular en medicina es mucho más amplio. Así, poco a poco, la medicina está pasando a ser una ciencia más exacta. Viva el determinismo médico.
TPMT, un enzima que determina la dosis del tratamiento en la leucemia
PD1: Ya he revisado las galeradas de Los productos naturales ¡vaya timo!
PD2: Pinta que el libro sale a la venta en julio o septiembre... seguiré informando.
PD3: Y con esta entrada participo en la III edición del Carnaval de Biología que durante este mes se aloja en el blog el pakozoico.
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viernes, 25 de febrero de 2011

Mala ciencia, de Ben Goldacre

Escribir un blog es un tarea gratificante, no solo por hablar de temas que me gustan, por comentarlos con gente o por discutir con alguien que no conzco de nada. Además de vez en cuando aparece una editorial y te regala un libro sin que me tenga que apuntar a ninguna religión a cambio (gracias Paidos). Y si encima el libro me gusta... pues miel sobre hojuelas.

El libro en custión es Malaciencia, de Ben Goldacre, y va con dos subtítulos la mar de explicativos. en la portada: "no te dejes engañar por curanderos, charlatanes y otros farsantes" y en páginas interiores: "Distinguir lo verdadero de lo falso". Ben es un columnista de The Guardian, especializado en temas científicos y sobre todo en denunciar todo lo que se vende como ciencia sin serlo.

Mala ciencia integrado en el caos de la mesa de mi despacho
 He de decir que leyéndolo he sentido el mismo cosquilleo que sentía cuando con 15 años leía los recopilatorios de ensayos de Isaac Asimov, o cuando un poco más talludito lei "El Mundo y sus Demonios" de Carl Sagan, o "La ciencia, lo Bueno, lo Malo y lo Falso" de Martin Gardner. Se puede hablar de ciencia, ser divertido y desmontar muchas burdas patrañas destinadas a engañarte y a sacarte el dinero. Imprescindible el capítulo sobre el Doctor Rath y las vitaminas para curar el SIDA. También me hubiera venido de perlas haberme leido el capítulo sobre la homeopatía hace unos meses. Solo hay que tener en cuenta que es un libro British y quizás los personajes que toca en algunos capítulos nos caigan un poco lejos culturalmente, aunque los timos que denuncia son claramente extrapolables. Por ejemplo: la "doctora" Gillian McKeith no es muy diferente de Txumari Alfaro. Es interesante también el apartado que le dedica al matrimonio Blair a cuenta de su afción por la medicina alternativa, y el efecto negativo que tuvo en que la gente rechazara la vacuna triple vírica. Parece ser que lo de Irak no fue lo mas estúpido que hizo Tony Blair, ni lo de la boda de Anita lo más cursi.

Otro aspecto es que el libro se llama Mala Ciencia, pero está centrado en temas de medicina y salud (el autor es médico). La lástima es que en los dos únicos párrafos en los que el autor hace un comentario sobre un tema fuera de este campo mete la pata estrepitosamente. En la página 333 dice que tiene ciertas reticencias contra los transgénicos, a pesar que científicamente no tiene nada que objetar. El problema es que para justificarse utilliza dos argumentos bobalicones, que están obsoletos hasta para los grupos antitransgénicos más fervientes. Dice que no le gusta que se liberen genes de resistencia a antibioticos en el campo. Estos genes estan en desuso, no por que supongan peligro sino porque existen alternativas mucho mejores para el investigador como la resistencia a herbicida o la selección visual por GFP. Además ¿que peligro podría entrañar? Pues dentro del genoma de una planta y sin nigún tipo de presión selectiva prácticamente 0. En la naturaleza existen cientos de genes de resistencia a antibióticos o que producen venenos potentes (muchos de ellos en plantas) y no suponen ninguna preocupación (si te comes una lechuga te comes el genoma entero, y no por eso fotosintetizas). No es extrapolable a lo que pasa en un hospital, donde se administran antibióticos continúamente y eso provoca que se seleccionan bacterias resistentes. En el campo no utilizas antibióticos, se utilizan para la selección in vitro en el laboratorio. Otro argumento que utiliza Goldacre es que la tecnología terminator obliga al agricultor a comprar las semillas. Aqui demuestra ignorar las nociones más elementales de agronomía. El agricultor profesional (no el de fin de semana) compra las semillas para garantizarse la mejor cosecha, sean o no transgénicas. Sería largo de explicar, pero se debe a un fenómeno conocido como heterosis o vigor híbrido, junto con aspectos logísticos (gastos de almacenaje, pérdida de viabilidad, etc...). Además la tecnología terminator no se comercializa (de hecho creo que nunca llegó al mercado). Un pequeño borrón que no empaña la calidad del conjunto.

Si quereis más información sobre este libro, que insisto, me ha encantado, hay un blog en castellano.

Aqui os dejo un vídeo del autor hablando de homeopatía (en inglés):
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lunes, 21 de febrero de 2011

El timo de la Stevia rebaudiana

Cuando en el transcurso de una conversación alguien empieza a despotricar de las grandes multinacionales se que ha llegado el momento de activar las alarmas. No es que tenga nada a favor de una compañía simplemente por el hecho de que sea grande, al contrario. Estoy seguro que muchas grandes empresas tienen comportamientos éticamente reprobables o incluso delictivos. Lo que me hace arquear las cejas es la gente que articula el discurso en torno de las pérfidas multinacionales, lease farmaceuticas, pero en vez de denuciarlo en un juzgado en términos de "tal empresa hace esto", no dejan de soltar imprecisiones y etéreas generalidades, para acto seguido, pasar a venderte su producto milagro. Producto milagro que no se vende en las farmacias bajo receta según ellos por la presión de las grandes empresas que amenazan su vida (aunque salgan por la tele) y quieren robarle su secreto (que publicitan a viva voz). El problema es que el producto no se vende bajo receta por que no ha superado las evaluciones necesarias ni cuenta con los permisos pertinentes. Uno de estos Robin Hood es Josep Pamies. Activista ecologista, en la acepción más garrula y anticientífica del término (ecolojeta diría yo). Su salto a la fama no se debió a una acción contra una de las grandes empresas de las que tanto despotrica, sino contra otro agricultor al que (junto con otros 50 "concienciados" del bosque de Sherwood) decidió arrasarle la cosecha porque había sembrado maíz transgénico, maíz que contaba con todas las autorizaciones y permisos. Una estrategia curiosa, clamar contra las farmaceúticas pero actuar contra pequeños agricultores. Y todo hay que decirlo, la condena no fue por arrasar un campo de máiz transgénico, sino por que en el transcurso de la posterior ocupación "pacífica" de la delegación del gobierno, un guardia civil sufrió lesiones por las que estuvo 329 días de baja. Esta fama mediática de guerrero ecologista ha sido hábilmente utilizada para promocionar su negocio de plantas mágicas (la revolución dulce creo que lo llama). Esta supuesta revolución se publicita en cientos de cadenas que circulan por internet, y en pintorescos congresos como el de "ciencia y espiritu", donde igual habla una monja que dice que no hay que vacunarse, alguien que dice que el cáncer se cura con bicarbonato, y acto seguido alguien que dice que el cáncer no existe. Su producto estrella es la Stevia rebaudiana, una planta originaria de sudamérica que según él es un remedio contra la diabetes ¿hay algo de verdad en esta afirmación? ¡¡¡NO!!!
Stevia rebaudiana, edulcorante cuyo uso no esta autorizado en la UE.

La Stevia rebaudiana es una planta que se utiliza como sustituto del azúcar en algunos países. Tiene la particularidad que contiene unos glicósidos que confieren sabor dulce. Al ser un edulcorante muy potente a bajas concetraciones, es apto para diabéticos. Partiendo de esta premisa cierta decir que la Stevia cura la diabetes es como decir que la sacarina o el aspartamo curan la diabetes. La Stevia además tiene un problema añadido. Hay sospechas de que algunas de las moléculas presentes en un extracto de esta planta pueden tener otros efectos, como cancerigenos (descartado), interferir en la fertilidad en mujeres (en estudio) o bajar la tensión arterial, por lo tanto, hasta que no haya seguridad, no puede consumirse libremente ya que si alguién hipotenso la utilizara como edulcorante, podría tener una disminución fatal de la tensión arterial. Este es el motivo por el que su consumo no está autorizado (de momento) por las estrictas leyes alimentarias de la Unión Europea: por que hay fundadas sospechas sobre su toxicidad, no por la presión las grandes corporaciones fabricantes de transgénicos.

Por lo tanto, si alguién te dice que la Stevia cura la diabetes, rotunda y meridianamente te está engañando. Eso sí, no te pongas a la altura de individuos como este. Si te sientes engañado denuncialo, pero no le arrases su vivero. Eso solo lo hacen los miserables.  

PD1: Por cierto últimamente, guiado por un gran olfato comercial, esta entrando en el mercado del cáncer. Lo dicho.

PD2: ¿He dicho que ya he visto la portada de "los productos naturales ¡vaya timo!"?
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lunes, 14 de febrero de 2011

Antivacunas, toxicidad por mercurio y argumentos boomerang


Cuando discutes con alguien hay veces que utiliza argumentos que lejos de apoyar sus tesis, ponen de manifiesto su ignorancia supina sobre el tema y lo profundamente equivocado de su postura. Hay argumentos tan fácilmente rebatibles que se vuelven en contra del que los lanza, como si de un boomerang se tratara. Muchos de los argumentos que utilizan los antivacunas cumplen estas características.


El mercurio: Un argumento boomerang de los antivacunas
Los que se niegan a vacunar a sus hijos parecen un poco despistados. Todos te dicen que las vacunas son malísimas, pero no se acaban de poner de acuerdo en el por qué. Unos te dicen que solo sirven para que las multinacionales ganen dinero, lo cual es cierto; aunque quizás deberían considerar que van a continuar haciendo caja vendan vacunas o aspirinas. Luego cambian y dicen que no es por el modelo de negocio, sino que son malas para la salud. Aquí también hay varias versiones: unas veces por que los efectos secundarios no compensan los beneficios, otras por que provocan autismo, últimamente es la narcolepsia y los más atrevidos por que las multinacionales directamente quieren envenenarte ¿en que quedamos? ¿No iban a por tu dinero? si te matan mal negocio harán. Para apoyar este argumento dicen que las vacunas contienen mercurio, que el mercurio es tóxico y que por eso hay que prohibirlas. Y después de decir esto se quedan tan anchos. Este razonamiento no demuestra en absoluto que las vacunas son malas, sino lo profundo de su desconocimiento de la química más elemental.



Una víctima del mercurio en la nómina de Disney
 El mercurio es un elemento metálico que tiene la propiedad de ser líquido a temperatura ambiente. La imagen que todos tenemos del mercurio en el interior de un termometro, o de un líquido plateado que en el suelo tiende a formar bolitas (te acuerdas del robot malo de Terminator II) es su forma elemental (sin carga eléctrica). En esta forma el mercurio es muy insoluble y su toxicidad es muy baja. Los dentistas antiguamente lo utilizaban para formar la amalgama con la que hacían los empastes. En algunas zonas se daba una cucharada de mercurio como purgante (menuda barbaridad, para que luego digan de los remedios de la abuela). La cosa cambia si sube la temperatura. Los vapores de mercurio si que son tóxicos. En Inglaterra en el siglo XVIII y XIX se utilizaba una solución de mercurio para tratar el fieltro con el que se harían los sombreros. Como la mayoría de talleres no contaban con la ventilación adecuada, muchos sombrereros acaban con problemas neurológicos por la inhalación de estos vapores. De ahí la expresión inglesa de Mad as a Hatter (loco como un sombrerero) ¿Te suena de algo?, ya sabes por que en Alicia en el País de las Maravillas sale un sombrerero loco y no un zapatero o un sastre. Los vapores de mercurio tienen la culpa. Luego están las sales de mercurio, que entre otras cosas, se acumulan en el riñón y literalmente lo machacan. Una dosis de entre 1 y 4 g puede ser fatal. Curiosamente la medicina tradicional china y la medicina ayurvédica (que tanto alaban muchos antivacunas como alternativa al pérfido sistema sanitario occidental) utilizan el sulfuro de mercurio como sedante. Es tremendamente tóxico y peligroso, pero nunca he oído a un antivacunas denunciar este hecho, ni preocuparse por el mercurio en este contexto. También la homeopatía utiliza el mercurio, pero ahí lo único preocupante es que te toman el pelo. La homeopatía simplemente es azúcar a precio de oro.
Karen Wetterhahn
Por último tenemos la cuestión cuando el mercurio se enlaza con un átomo de carbono para formar un compuesto organomercuriado. Normalmente cuando hablan de contaminación por mercurio se refieren a este tipo de problemas. El principal es el debido al metilmercurio. El metilmercurio puede aparecer como producto de la contaminación industrial. En el mar se incorpora a la cadena trófica y los peces lo acumulan en el tejido graso, de donde puede pasar al hombre, dando lugar a episodios de intoxicación masiva como el terrible el terrible minamata. El metilmercurio ataca al sistema nervioso central, produciendo entre otros efectos, ataxia, temblores y amnesia. Una molecula parecida, el dimetilmercurio (dos atomos de carbono unidos al mercurio) es una de las neurotoxinas más fulminantes que se conocen. La química Karen Wetterhahn murió manipulando esta sustancia, por culpa de una gota encima del guante. Y ahora, después de asustarnos un poco con la toxicidad del mercurio, vuelvo a las vacunas. En muchas vacunas se utiliza como conservante el thimerosal, un compuesto que al metabolizarse se convierte en etilmercurio ¿es el veneno potente causante del minamata?¿Te puede matar una simple gota? No, hay una “m” de diferencia. Esto quiere decir que la cadena unida al mercurio tiene dos átomos de carbono, en vez de uno como en el caso del metilmercurio. Por lo tanto la molécula de etilmercurio será más grande que la del metilmercurio. ¿Esto supone alguna diferencia? Mucha. Por ejemplo, el alcohol de las bebidas es etanol, con dos átomos de carbono. A corto plazo emborracha y a largo plazo puede tener efectos nocivos en el sistema nervioso. Sin embargo en pequeñas dosis su toxicidad es reducida. En cambio si una bebida alcohólica se adultera con metanol (una molécula de carbono) también emborracha, pero su menor tamaño posibilita que penetre en los tejidos y ataque al sistema nervioso, produciendo ceguera y demencia. Lo mismo pasa con el etil y el metilmercurio. El metilmercurio es un veneno potente, pero el etilmercurio es un conservante que a las dosis que se emplea en vacunas su riesgo es mínimo (¡¡y no produce autismo!!). De todas formas, debido a la presión de los antivacunas, está en proceso de sustitución por otros conservantes. O sea que ya tienes un motivo menos de preocupación, déjate de tonterías y vacuna a tus hijos.

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jueves, 10 de febrero de 2011

La curiosa historia de la rapamicina


Uno de los fármacos más populares de los últimos años es la rapamicina. Con este nombre, Sirolimus, o el nombre comercial de Rapamune se emplea en la terapia post transplante, para prevenir la restenosis después de una angioplasia (traduzco: para que no se inflamen las arterias después de una operación) en la terapia contra el cáncer y en muchas otras. Curiosamente una molécula con tantas aplicaciones y tan efectiva tuvo unos orígenes modestos y muy remotos.

Placa conmemorativa en el lugar donde se tomaron las muestras originales


La historia empieza en la isla de Pascua, donde unos científicos de la empresa Wyeth pasaban las vacaciones. La empresa, experta en buscar antibióticos procedentes de hongos, pedía a todos sus empleados que recogieran muestras de suelo de los países que visitaban. En la tierra que recogieron se encontraron unas cepas del hongo Streptomyces hygroscopicus, del que se aisló una molécula de la familia de los policétidos macrocíclicos, a la que se le denominó rapamicina. El nombre proviene de la denominación que los antiguos navegantes proveniente de Tahití dieron a la isla de Pascua: Rapa Nui. Este compuesto interesó inicialmente por tener una actividad antifúngica, pero carente de valor práctico. Era muy caro y muy inestable. No obstante, la rapamicina no había dicho su última palabra. Se descubrió que era muy tóxica para los glóbulos blancos. En condiciones normales un compuesto que machaque al sistema inmune es un veneno, pero hay veces que conviene mantener a raya a este sistema. Básicamente: después de un transplante para prevenir un rechazo. Aquí es cuando empieza el éxito de la rapamicina como fármaco. La cuestión es que continuábamos sin saber que pasaba a nivel molecular.

Unión FKBP-rapamicina-TOR a nivel molecular


Para descifrar este enigma hubo que echar mano de un organismo modelo en biología molecular. La levadura de panadería Saccharomyces cerevisiae. Esta levadura, como todos los organismos con núcleo, a excepción de las plantas, se muere si le das rapamicina. Para ver qué pasaba, en el laboratorio de M. Hall, en Basilea (Suiza) buscaron mutantes de levadura que fueran capaces de crecer aunque les pusieras rapamicina. ¿Cuál es la lógica? Si la rapamicina mata es por que interfiere con alguna función esencial de la célula. Las proteínas son responsables de la mayoría de funciones esenciales en un organismo, por lo tanto lo lógico es que la rapamicina interfiera a una proteína. Seguimos con el razonamiento. Si interfiere con una proteína es porque se une físicamente a ella. Por lo tanto puede haber alguna mutación en esta hipotética proteína que impida que se una la rapamicina, pero que permita que la proteína siga funcionando. Un razonamiento largo, pero que resultó cierto. No encontraron una proteína, sino tres. Una, llamada FKBP, (o FPR) y dos desconocidas, que llamaron TOR1 y TOR2, por (Target of Rapamycin). ¿Qué estaba pasando? La rapamicina se une a FKBP, y el complejo FKBP-rapamicina es el que inactiva TOR. Bueno, luego se descubrió que era un poco más complejo. Lo que realmente se inactiva es un complejo de proteínas llamado TORC1 donde participa la proteína TOR.

Mosca con una versión menos activa de TOR (Imágen de T. Neufeld).
¿Qué es TOR y para qué sirve? Pues TOR es una proteína que tiene un papel central en el funcionamiento de cualquier célula. Viene a ser un centro de mando. Si hay suficientes nutrientes y todo está en orden se encarga de controlar que todo avance según el plan establecido. La célula crece, acumula masa y finalmente se replica. Si detecta que algo falla, para el proceso. La rapamicina hace que la célula crea que algo va mal y bloquea el crecimiento. Las células realmente no se mueren, pero entran en un estado de coma irreversible.


Un fallo en las proteínas que regulan a TOR es responsable de algunos tipos de cáncer, de algunos de diabetes, o de enfermedades como la esclerosis tuberosa o la hipertrofia cardíaca. Año tras año se descubren más procesos relacionados con TOR. Hace poco se describió que la rapamicina retarda el envejecimiento celular en ratones, por lo que si alguna vez venden píldoras para no envejecer, estas llevaran rapamicina. En el brumoso mundo de los suplementos deportivos se vende un producto, el Anatorp70, que aseguran que estimula la función de TOR y eso hace que ganes músculo. Pero no solo hay efectos en humanos. Menos bacterias y virus, TOR esta presente en todos los organismos. En abejas la rapamicina inhibe la metamorfosis a abeja reina. El prof. Thomas Neufeld en la Universidad de Minnessota desarrolló una línea de moscas que tenían menos expresión de TOR, las moscas crecían pero eran más pequeñas… pero no tenían menos células, todas sus células individualmente eran más pequeñas. En plantas también existe TOR. Las plantas son inmunes a rapamicina aunque tienen la proteína TOR y también es esencial. El problema es que la versión de FKBP en plantas es incapaz de unirse a la rapamicina… por eso el estudio en plantas va mucho más retrasado que en el resto de organismos.


Todavía falta mucho por descubrir. Seguramente en unos años darán el premio Nobel a tres de los muchos científicos que han participado en la elucidación de todo lo que pasa cuando pones rapamicina, es decir, la señalización celular que depende de TOR. Un tema fascinante. Si tuviera que apostar probablemente M. Hall y D.M. Sabatini y un tercero que no tengo tan claro (¿Sonenberg? ¿Zheng? ¿Avruch?). Al tiempo.

PD: Esta entrada es mi modesta aportación al segundo carnaval de química, que este mes aloja el blog el "busto de palas"
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sábado, 5 de febrero de 2011

Fitoterapia y cáncer: mucha hierba y poco grano.


Dentro del amplio y etéreo mundo de las terapias alternativas o complementarias, la fitoterapia o terapia herbal es de las que cuenta con mayor fama. Parte de la base, absolutamente cierta, que muchos medicamentos en uso se han obtenido a partir de plantas, y a partir de ahí caen en la generalización inadecuada de asumir que cualquier enfermedad se puede tratar con plantas. La fitoterapia también se aprovecha de la percepción general que un medicina natural no tiene efectos secundarios ni toxicidad mientras que cualquier pastilla que compras en la farmacia sí. Si el principio activo es el mismo los efectos beneficiosos y los tóxicos serán los mismos, la diferencia es que cuando compras en la farmacia el prospecto te advierte de las posibles interacciones o incompatibilidades y en el herbolario no. Teóricamente en la farmacia encuentras más información y más fiable, pero todavía hay mucha gente que piensa que si te venden hierbas supuestamente curativas y además te hacen la carta astral y te leen el tarot, tu salud está en mejores manos. Yo no opino así.


Recientemente ha salido publicado un artículo de revisión sobre cáncer y terapias herbales. Los autores no son sospechosos de animadversión contra las medicinas naturales, puesto que uno trabaja en la sección de medicina alternativa y complementaria para el cáncer, subsección del instituto nacional del cáncer estadounidense. Este instituto es uno de los dos que existen en Estados Unidos para el estudio científico de las medicinas alternativas y complementarias... con paupérrimos resultados. 


La garantía que una terapia funciona es un ensayo clínico a gran escala. Las personas enfermas somos sistemas muy complejos, en los que intervienen muchas circunstancias dependiendo de la genética de cada uno y del entorno donde viva. La única forma de eliminar esta variabilidad es observando el efecto de determinado tratamiento sobre un gran número de individuos y utilizando placebos (medicina falsa) como control, es decir, que a unos les damos la medicina que estamos probando y a los otros no. Si la medicina funciona solo observarás mejoría en los que tomaron la medicina real. Relacionados con fitoterapia solo se han realizado ensayos de este tipo sobre los extractos de te ricos en polifenoles (que tienen un gran poder antioxidante y efectivamente pueden actuar como agente preventivo del cáncer), algunos en curso sobre el muérdago y uno con la hierba noni, proveniente de la polinesia, cuyos resultados no se han publicado a pesar de haberse concluido en el 2006 (no parece que prometa mucho). Por lo tanto la primera conclusión, que también destacan los autores, es que hay una alarmante falta de literatura científica que respalde el uso de fitoterapia en el cáncer.
El té verde, un antioxidante eficaz.
Esta revisión en concreto se centra en un tipo de literatura médica llamada “case report”. Un “case report” es una descripción hecha a proposito de un caso. Es decir, no tiene valor estadístico ni se pueden sacar conclusiones generales o inferir tratamientos a partir de él, pero tiene un gran valor como descripción u orientación para otros médicos que se encuentren con un caso similar. Los autores han buscado todos los artículos de este tipo entre el año 1960 y el 2009 que relacionen cáncer con fitoterapia. Después de aplicar diferentes filtros llegan a las siguientes conclusiones: en 18 casos los pacientes sufrieron una aparente mejoría por el uso de la fitoterapia… y en 21 un empeoramiento. Por lo tanto, ni siquiera buscando la evidencia más ligera y los criterios menos exigentes se puede observar efectividad de la fitoterapia contra el cáncer.
La fitoterapia puede tener efectos secundarios, a pesar de lo que digan.


Otro aspecto que me ha llamado la atención del estudio, y que los autores no destacan, es que para un mismo tipo de cáncer en diferentes estudios utilizaban hierbas que no tenían nada que ver entre ellas. Normalmente los protocolos para hacer frente a una enfermedad son bastante similares, ya que cada médico utiliza el que ha demostrado ser más efectivo. Aquí la impresión es que el fitoterapeuta utiliza alegremente la hierba que le parece para la enfermedad que le parece, algo muy frecuente en la pseudomedicina.

Por lo tanto, el té verde es antioxidante y eso previene el cáncer. El te rojo y el negro no, puesto que están fermentados. En la fermentación se degradan los polifenoles responsables de este efecto. Los polifenoles del cacao serían igualmente beneficiosos para la salud.  Sobre el muérdago todavía no se han publicado resultados concluyentes. Fuera de estos casos, si te dicen que hay evidencia científica que la fitoterapia cura o previene el cáncer te están mintiendo. Mala hierba la que te recetan y peor quien te la receta.

PD: Hoy se ha llevado a cabo en diferentes ciudades el reto 10^23 de denuncia de la homeopatía. No he podido suicidarme (homeopaticamente). Un saludo a todos los homeosuicidas y a ver si el año que viene nos suicidamos juntos, siempre y cuando ningún homeopata decida liquidarme alopáticamente.

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sábado, 29 de enero de 2011

Carta a unos padres que han decidido no vacunar a sus hijos

Estimados padres:
He oído que en las últimas fechas ganan adeptos los movimientos antivacunas en los que padres como vosotros decidís no vacunar a vuestros hijos. Pensáis que las vacunas son malas, malísimas. Por alguna extraña razón habeis decidido hacer caso a dos o tres médicos sin ningún prestigio académico, a una monja y a una ex modelo de Playboy (extraña combinación, digna de película de serie Z). Para justificaros soléis citar un estudio de un tal Wakefield, a pesar que se ha demostrado se falsificó los datos en su propio beneficio. No se porque le dais más importancia a un estudio falso que a los miles que certifican los beneficios de la vacunación.


Quizás penséis que la vacunación es innecesaria porque de nuestra salud cuida la divina providencia, el espíritu natural de nuestra madre tierra, o que la enfermedad es un desequilibrio energético que solo debe ser afrontado de forma holística potenciando psíquicamente el proceso de autocuración. Las creencias son libres, pero deberías mirar como ha ido bajando la tasa de mortalidad infantil en los últimos 100 años ¿no te invita a la reflexión que todos estos remedios alternativos han empezado a ser efectivos a medida que iba mejorando la medicina?

Escucha... y oirás las mentiras que cuenta
 Pensad por un momento en un grifo. Desde que nacisteis habéis vivido rodeado de grifos. En la cocina, en el baño, hasta en el jardín y en el parque hay grifos. En casi todos los grifos abres y sale agua. Es un instrumento tan cotidiano que puedes llegar a pensar que para tener agua solo te hace falta un grifo. Como tienes dos dedos de frente sabes que para que salga agua, detrás del grifo necesitas tuberías, una potabilizadora y un pantano. Si piensas que sin vacunar a tu hijo su salud va a ser buena, es como ir de excursión y llevarte un grifo en vez de una cantimplora.


Cuando yo era pequeño sino quería comer mis padres me recordaban la cantidad de niños en el mundo que pasaban hambre y que valorara la suerte de tener todos los días un plato en la mesa. Vuestra actitud con las vacunas es propia de los niños malcriados que lo han tenido todo muy fácil en la vida y no la de unos padres concienciados. Miles de niños mueren cada año por no tener acceso a la vacunación, y tu rechazas este privilegio para tus hijos. Quizás podríais considerar que vuestros padres demostraron tener más sentido común que vosotros. Ellos os vacunaron cuando erais pequeños y vosotros en cambio le negáis ese derecho a vuestros hijos.



¿Te sientes orgulloso de lo que le pasó a Dana?
 Hace poco un juez de Granada obligo a un grupo de padres que pensaba como vosotros a vacunar a sus hijos. Os puede parecer una decisión escandalosa o que coarta vuestra libertad, pero no es el caso. Derechos y privilegios conllevan obligaciones y vosotros como padres tenéis la obligación de educar y cuidar a vuestros hijos. Si decidís no vacunarlos estáis incumpliendo esta obligación, y si además varios de vuestros hijos expuestos se juntan en la misma aula no solo hacéis peligrar la vida de vuestros hijos si no también la de sus compañeros cuyos padres son más sensatos que vosotros.


Si después de leer todo esto decides continuar anteponiendo las tonterías que lees por internet a la vida de tus hijos, deberías replantearte el afecto que sientes por ellos. Seguramente merezcan unos padres que de verdad se preocupen por su salud.

Os dejo algunos ejemplos:

Una entrada muy buena (como casi todas) del blog de Yamato.

Lista de bajas conocidas (en inglés).

y como una imagen vale mas que mil palabras, te dejo este vídeo genial de Penn and Teller, que te explicará esto mismo que yo te estoy diciendo de forma mucho más gráfica... está en inglés pero no hace falta entender lo que dicen.

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miércoles, 26 de enero de 2011

Ganar el Nobel vende, pero guardemos las formas.


Ganar el premio Nobel es el mayor reconocimiento al que puede aspirar un científico, eso nadie lo duda. Además la academia sueca ya se guarda de ir sobre seguro. En el testamento original de Alfred Nobel se indicaba que había que premiar el descubrimiento más importante del último año, algo difícil de aplicar. Hoy en día no se premia la inmediatez, sino que se espera a que el descubrimiento pase el filtro del tiempo, de ahí a que muchas veces hayan lapsos enormes entre el descubrimiento inicial y el reconocimiento, como el caso de el premio Nobel de este año a Robert G. Edwards o el de Barbara McClintock. Los Nobel de ciencia se otorgan a un descubrimiento (a diferencia del de literatura que se otorga al conjunto de toda la obra). Por lo tanto si alguien gana el Nobel es incuestionable que ha hecho un descubrimiento importantísimo, lo cual no le exime de meter la pata en otros aspectos, y por desgracia, no nos faltan ejemplos.


Otro aspecto es que el reconocimiento académico conlleva una parte más crematísitica. El Nobel tiene una importante dotación económica y el prestigio que consigue el galardonado implica que le inviten a conferencias y cursos en diferentes instituciones. Actividades que a veces son generosamente remuneradas. Remarco el “a veces” por que en la mayoría de actividades científicas la participación se hace por amor al arte. Hasta aquí nada que objetar, más bien al contrario. Si vivimos en una sociedad que paga fortunas a cualquier desgraciado por salir en la tele diciendo que se ha acostado con no se quien, o a cualquier actor o deportista por llevar una marca de ropa, que menos que gratificar a alguien que ha hecho un trabajo excepcional del que se beneficiará toda la sociedad. El problema es cuando a cuenta del Nobel se franquean ciertas barreras éticas.

Un premio incuestionable... y un excelente reclamo comercial


Un ejemplo lo tenemos en L. Ignarro. Ganó el premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1998 compartido con Ferid Maurad y Robert F.Furchgott por sus descubrimientos sobre el óxido nitrico (NO), molécula con importantes propiedades en la fisiología animal y vegetal. Entre otras es un potente vasodilatador, que explica por que en caso de angina de pecho una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua es útil, o por que la viagra hace lo que hace. Del premio Nobel nada que objetar, quizás que se dejaran fuera de la terna a Salvador Moncada. Es lo que tienen las bases. Se otorga a un máximo de tres, pero en muchos temas hay más de tres investigadores que han hecho aportaciones importantes, por lo que toca elegir y dejarse a alguien fuera. Una vez ganado el premio, Ignarro decidió sacarle rendimiento por una vía poco ortodoxa. Al poco tiempo diseñó el Niteworks, un suplemento nutricional y publicó un libró según el cual el NO era la panacea para prevenir y revertir cualquier tipo de enfermedad cardiovascular… libro más cercano a la pseudomedicina que a la divulgación científica. La patente del suplemento se la vendió a la multinacional de la herboristeria Herbalife, y el mismo Ignarro entró a formar parte de la compañía como presidente del consejo asesor científico. Huelga decir que el prestigio de Ignarro y de su premio Nobel fue convenientemente publicitado por Herbalife para vender todos sus productos, en especial el Nitework, que se comercializa con su firma en el envase. Hasta aquí, todo muy rarillo, pero nada realmente objetable. Le han fichado para ser la imagen de una compañía. Bueno, quizás que la compañía ya fue multada por hacer afirmaciones engañosas sobre las propiedades de sus productos, por la estructura de venta piramidal y en España por contaminación con plomo. Solo queda una pregunta abierta ¿el suplemento funciona? ¿Hay pruebas que avalen su eficacia?


Aquí ya entramos en el terreno pantanoso. En Junio del 2004 la revista de la academia nacional de ciencias estadounidense PNAS publica un articulo, firmado por Ignarro y por otros 11 colaboradores donde se demuestra que un suplemento con la misma composición que Niteworks tiene efectos beneficiosos sobre ratones obesos. El artículo fue publicado en la modalidad de “contributed” privilegio que se reserva a los miembros de la Academia de las ciencias estadounidenses y que les permite una revisión más suave. El artículo solo tenía un problemilla, Ignarro no reveló que tenía un interés económico en la investigación, ya que estaba evaluando un artículo sobre el que obtenía beneficios en su venta, algo que debe ser declarado a priori. La revista PNAS se vio obligada a publicar una corrección indicando este hecho. Lo cierto es que hay ciertas evidencias que Niteworks puede tener efecto en ratones, pero ningún estudio avala su eficacia en humanos. Lo dicho, tener el premio Nobel no es garantía de infalibilidad.
Ignarro y Nobel anunciando suplementos alimentarios


Curiosamente Ferid Murad, viendo el éxito de Ignarro trató de seguir sus pasos, y en diciembre de 2004 avaló la salida al mercado del suplemento Cardio Discovery, a imagen y semejanza de Niteworks. Parece que ya se ha bajado del carro y ha decidio retirar su nombre de la publicidad, no siempre con éxito.


En España no tenemos Nobeles de medicina o fisiología (tuvimos uno pero ya falleció, Severo Ochoa no cuenta en la estadística oficial. Era americano cuando le dieron el premio), pero si tenemos una versión cutre y cañí de los suplementos alimenticios con presunto aval académico.
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lunes, 24 de enero de 2011

¿Cómo funciona un medidor de glucosa para diabéticos?

Bocaccio, un pionero en la detección
La diabetes es una de las enfermedades más extendidas en los países desarrollados. Junto a factores genéticos, un estilo de vida sedentario y una alimentación rica en grasas y carbohidratos son los principales determinantes para contraer esta enfermedad, que no tiene nada de dulce. Un diabético está obligado a controlar de forma muy estricta el nivel de azúcar en sangre, ya que tanto un defecto como un exceso pueden tener consecuencias fatales. Esta es la causa por la que las tiras reactivas de glucosa son, junto con los test de embarazo, los dispositivos biotecnológicos más vendidos. La primera referencia a un biosensor de glucosa la encontramos en el Decamerón de Bocaccio. En uno de los cuentos se describe como un doctor determina el sabor dulce de la orina de una paciente. Un diabético elimina el exceso de glucosa en la orina, no obstante, un análisis de orina no es demasiado útil para controlar el nivel de azúcar. La prueba de embarazo es cualitativa (hay o no hay), por que no puedes estar un poco embarazada, por lo tanto solo interesa averiguar si la hormona esta o no esta presente. En cambio la prueba del azúcar es cuantitativa, (¿Cuánto hay?). La cantidad eliminada en orina no guarda relación directa con la cantidad en sangre, ya que habría que considerar más aspectos como la hidratación o el funcionamiento del riñón. Una prueba fiable debe realizarse siempre a partir de sangre. Por lo tanto tenemos dos problemas: primero, que la prueba es en sangre, y segundo, que el resultado no puede ser hay o no hay glucosa, sino, cuanta glucosa hay. El primer problema es fácil de solventar con un mínimo de precauciones. Normalmente los sistemas para análisis en laboratorio son reutilizables, pero los de uso personal no. Parece una cuestión trivial, pero en sistemas reutilizables existe el riego que personas diferentes comparten material, con el riesgo de infecciones. Además precisan una metodología adecuada para su reutilización, que mucho usuarios no cumplen, dando lugar a lecturas erróneas. Por lo tanto el sistema más popular son las tiras de un solo uso que se acoplan a un lector.



Esquema de funcionamiento de un tira (Biotecnología para principiantes, Renneberg) 




La base del funcionamiento de estas tiras es la enzima glucosa oxidasa. En condiciones normales esta enzima convierte la glucosa y el oxígeno en ácido glucónico y agua oxigenada. Otro problema añadido: El oxigeno es difícil de fijar a las tiras y para que la lectura sea fiable, la concentración de oxigeno debe ser siempre la misma. Tampoco te puedes fiar del oxígeno atmosférico, por que a nivel del mar la prueba daría un valor, y en la cima del Teide otro. Este problema se solventa trucando al enzima para que en vez de aceptar oxígeno utilice otra molécula. Las tiras de un solo uso están impregnadas de glucosa oxidasa y de ferroceno y llevan un chip. La glucosa oxidasa oxida a la glucosa y transfiere los electrones al ferroceno, y el ferroceno a suvez transfiere estos electrones al chip. Mucha glucosa, implica mucho ferroceno reducido, lo que a su vez quiere decir que llegaran muchos electrones al chip… ergo: más intensidad de corriente. De la misma forma, poca glucosa en sangre implica poca intensidad de corriente. El aparato lector correctamente calibrado es capaz de traducir el valor de esta intensidad de corriente en concentración de glucosa en sangre. Y así avisar al usuario si tiene que inyectarse insulina o comerse un caramelo.
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