sábado, 29 de enero de 2011

Carta a unos padres que han decidido no vacunar a sus hijos

Estimados padres:
He oído que en las últimas fechas ganan adeptos los movimientos antivacunas en los que padres como vosotros decidís no vacunar a vuestros hijos. Pensáis que las vacunas son malas, malísimas. Por alguna extraña razón habeis decidido hacer caso a dos o tres médicos sin ningún prestigio académico, a una monja y a una ex modelo de Playboy (extraña combinación, digna de película de serie Z). Para justificaros soléis citar un estudio de un tal Wakefield, a pesar que se ha demostrado se falsificó los datos en su propio beneficio. No se porque le dais más importancia a un estudio falso que a los miles que certifican los beneficios de la vacunación.


Quizás penséis que la vacunación es innecesaria porque de nuestra salud cuida la divina providencia, el espíritu natural de nuestra madre tierra, o que la enfermedad es un desequilibrio energético que solo debe ser afrontado de forma holística potenciando psíquicamente el proceso de autocuración. Las creencias son libres, pero deberías mirar como ha ido bajando la tasa de mortalidad infantil en los últimos 100 años ¿no te invita a la reflexión que todos estos remedios alternativos han empezado a ser efectivos a medida que iba mejorando la medicina?

Escucha... y oirás las mentiras que cuenta
 Pensad por un momento en un grifo. Desde que nacisteis habéis vivido rodeado de grifos. En la cocina, en el baño, hasta en el jardín y en el parque hay grifos. En casi todos los grifos abres y sale agua. Es un instrumento tan cotidiano que puedes llegar a pensar que para tener agua solo te hace falta un grifo. Como tienes dos dedos de frente sabes que para que salga agua, detrás del grifo necesitas tuberías, una potabilizadora y un pantano. Si piensas que sin vacunar a tu hijo su salud va a ser buena, es como ir de excursión y llevarte un grifo en vez de una cantimplora.


Cuando yo era pequeño sino quería comer mis padres me recordaban la cantidad de niños en el mundo que pasaban hambre y que valorara la suerte de tener todos los días un plato en la mesa. Vuestra actitud con las vacunas es propia de los niños malcriados que lo han tenido todo muy fácil en la vida y no la de unos padres concienciados. Miles de niños mueren cada año por no tener acceso a la vacunación, y tu rechazas este privilegio para tus hijos. Quizás podríais considerar que vuestros padres demostraron tener más sentido común que vosotros. Ellos os vacunaron cuando erais pequeños y vosotros en cambio le negáis ese derecho a vuestros hijos.



¿Te sientes orgulloso de lo que le pasó a Dana?
 Hace poco un juez de Granada obligo a un grupo de padres que pensaba como vosotros a vacunar a sus hijos. Os puede parecer una decisión escandalosa o que coarta vuestra libertad, pero no es el caso. Derechos y privilegios conllevan obligaciones y vosotros como padres tenéis la obligación de educar y cuidar a vuestros hijos. Si decidís no vacunarlos estáis incumpliendo esta obligación, y si además varios de vuestros hijos expuestos se juntan en la misma aula no solo hacéis peligrar la vida de vuestros hijos si no también la de sus compañeros cuyos padres son más sensatos que vosotros.


Si después de leer todo esto decides continuar anteponiendo las tonterías que lees por internet a la vida de tus hijos, deberías replantearte el afecto que sientes por ellos. Seguramente merezcan unos padres que de verdad se preocupen por su salud.

Os dejo algunos ejemplos:

Una entrada muy buena (como casi todas) del blog de Yamato.

Lista de bajas conocidas (en inglés).

y como una imagen vale mas que mil palabras, te dejo este vídeo genial de Penn and Teller, que te explicará esto mismo que yo te estoy diciendo de forma mucho más gráfica... está en inglés pero no hace falta entender lo que dicen.

miércoles, 26 de enero de 2011

Ganar el Nobel vende, pero guardemos las formas.


Ganar el premio Nobel es el mayor reconocimiento al que puede aspirar un científico, eso nadie lo duda. Además la academia sueca ya se guarda de ir sobre seguro. En el testamento original de Alfred Nobel se indicaba que había que premiar el descubrimiento más importante del último año, algo difícil de aplicar. Hoy en día no se premia la inmediatez, sino que se espera a que el descubrimiento pase el filtro del tiempo, de ahí a que muchas veces hayan lapsos enormes entre el descubrimiento inicial y el reconocimiento, como el caso de el premio Nobel de este año a Robert G. Edwards o el de Barbara McClintock. Los Nobel de ciencia se otorgan a un descubrimiento (a diferencia del de literatura que se otorga al conjunto de toda la obra). Por lo tanto si alguien gana el Nobel es incuestionable que ha hecho un descubrimiento importantísimo, lo cual no le exime de meter la pata en otros aspectos, y por desgracia, no nos faltan ejemplos.


Otro aspecto es que el reconocimiento académico conlleva una parte más crematísitica. El Nobel tiene una importante dotación económica y el prestigio que consigue el galardonado implica que le inviten a conferencias y cursos en diferentes instituciones. Actividades que a veces son generosamente remuneradas. Remarco el “a veces” por que en la mayoría de actividades científicas la participación se hace por amor al arte. Hasta aquí nada que objetar, más bien al contrario. Si vivimos en una sociedad que paga fortunas a cualquier desgraciado por salir en la tele diciendo que se ha acostado con no se quien, o a cualquier actor o deportista por llevar una marca de ropa, que menos que gratificar a alguien que ha hecho un trabajo excepcional del que se beneficiará toda la sociedad. El problema es cuando a cuenta del Nobel se franquean ciertas barreras éticas.

Un premio incuestionable... y un excelente reclamo comercial


Un ejemplo lo tenemos en L. Ignarro. Ganó el premio Nobel de Medicina o Fisiología en 1998 compartido con Ferid Maurad y Robert F.Furchgott por sus descubrimientos sobre el óxido nitrico (NO), molécula con importantes propiedades en la fisiología animal y vegetal. Entre otras es un potente vasodilatador, que explica por que en caso de angina de pecho una pastilla de nitroglicerina debajo de la lengua es útil, o por que la viagra hace lo que hace. Del premio Nobel nada que objetar, quizás que se dejaran fuera de la terna a Salvador Moncada. Es lo que tienen las bases. Se otorga a un máximo de tres, pero en muchos temas hay más de tres investigadores que han hecho aportaciones importantes, por lo que toca elegir y dejarse a alguien fuera. Una vez ganado el premio, Ignarro decidió sacarle rendimiento por una vía poco ortodoxa. Al poco tiempo diseñó el Niteworks, un suplemento nutricional y publicó un libró según el cual el NO era la panacea para prevenir y revertir cualquier tipo de enfermedad cardiovascular… libro más cercano a la pseudomedicina que a la divulgación científica. La patente del suplemento se la vendió a la multinacional de la herboristeria Herbalife, y el mismo Ignarro entró a formar parte de la compañía como presidente del consejo asesor científico. Huelga decir que el prestigio de Ignarro y de su premio Nobel fue convenientemente publicitado por Herbalife para vender todos sus productos, en especial el Nitework, que se comercializa con su firma en el envase. Hasta aquí, todo muy rarillo, pero nada realmente objetable. Le han fichado para ser la imagen de una compañía. Bueno, quizás que la compañía ya fue multada por hacer afirmaciones engañosas sobre las propiedades de sus productos, por la estructura de venta piramidal y en España por contaminación con plomo. Solo queda una pregunta abierta ¿el suplemento funciona? ¿Hay pruebas que avalen su eficacia?


Aquí ya entramos en el terreno pantanoso. En Junio del 2004 la revista de la academia nacional de ciencias estadounidense PNAS publica un articulo, firmado por Ignarro y por otros 11 colaboradores donde se demuestra que un suplemento con la misma composición que Niteworks tiene efectos beneficiosos sobre ratones obesos. El artículo fue publicado en la modalidad de “contributed” privilegio que se reserva a los miembros de la Academia de las ciencias estadounidenses y que les permite una revisión más suave. El artículo solo tenía un problemilla, Ignarro no reveló que tenía un interés económico en la investigación, ya que estaba evaluando un artículo sobre el que obtenía beneficios en su venta, algo que debe ser declarado a priori. La revista PNAS se vio obligada a publicar una corrección indicando este hecho. Lo cierto es que hay ciertas evidencias que Niteworks puede tener efecto en ratones, pero ningún estudio avala su eficacia en humanos. Lo dicho, tener el premio Nobel no es garantía de infalibilidad.
Ignarro y Nobel anunciando suplementos alimentarios


Curiosamente Ferid Murad, viendo el éxito de Ignarro trató de seguir sus pasos, y en diciembre de 2004 avaló la salida al mercado del suplemento Cardio Discovery, a imagen y semejanza de Niteworks. Parece que ya se ha bajado del carro y ha decidio retirar su nombre de la publicidad, no siempre con éxito.


En España no tenemos Nobeles de medicina o fisiología (tuvimos uno pero ya falleció, Severo Ochoa no cuenta en la estadística oficial. Era americano cuando le dieron el premio), pero si tenemos una versión cutre y cañí de los suplementos alimenticios con presunto aval académico.

lunes, 24 de enero de 2011

¿Cómo funciona un medidor de glucosa para diabéticos?

Bocaccio, un pionero en la detección
La diabetes es una de las enfermedades más extendidas en los países desarrollados. Junto a factores genéticos, un estilo de vida sedentario y una alimentación rica en grasas y carbohidratos son los principales determinantes para contraer esta enfermedad, que no tiene nada de dulce. Un diabético está obligado a controlar de forma muy estricta el nivel de azúcar en sangre, ya que tanto un defecto como un exceso pueden tener consecuencias fatales. Esta es la causa por la que las tiras reactivas de glucosa son, junto con los test de embarazo, los dispositivos biotecnológicos más vendidos. La primera referencia a un biosensor de glucosa la encontramos en el Decamerón de Bocaccio. En uno de los cuentos se describe como un doctor determina el sabor dulce de la orina de una paciente. Un diabético elimina el exceso de glucosa en la orina, no obstante, un análisis de orina no es demasiado útil para controlar el nivel de azúcar. La prueba de embarazo es cualitativa (hay o no hay), por que no puedes estar un poco embarazada, por lo tanto solo interesa averiguar si la hormona esta o no esta presente. En cambio la prueba del azúcar es cuantitativa, (¿Cuánto hay?). La cantidad eliminada en orina no guarda relación directa con la cantidad en sangre, ya que habría que considerar más aspectos como la hidratación o el funcionamiento del riñón. Una prueba fiable debe realizarse siempre a partir de sangre. Por lo tanto tenemos dos problemas: primero, que la prueba es en sangre, y segundo, que el resultado no puede ser hay o no hay glucosa, sino, cuanta glucosa hay. El primer problema es fácil de solventar con un mínimo de precauciones. Normalmente los sistemas para análisis en laboratorio son reutilizables, pero los de uso personal no. Parece una cuestión trivial, pero en sistemas reutilizables existe el riego que personas diferentes comparten material, con el riesgo de infecciones. Además precisan una metodología adecuada para su reutilización, que mucho usuarios no cumplen, dando lugar a lecturas erróneas. Por lo tanto el sistema más popular son las tiras de un solo uso que se acoplan a un lector.



Esquema de funcionamiento de un tira (Biotecnología para principiantes, Renneberg) 




La base del funcionamiento de estas tiras es la enzima glucosa oxidasa. En condiciones normales esta enzima convierte la glucosa y el oxígeno en ácido glucónico y agua oxigenada. Otro problema añadido: El oxigeno es difícil de fijar a las tiras y para que la lectura sea fiable, la concentración de oxigeno debe ser siempre la misma. Tampoco te puedes fiar del oxígeno atmosférico, por que a nivel del mar la prueba daría un valor, y en la cima del Teide otro. Este problema se solventa trucando al enzima para que en vez de aceptar oxígeno utilice otra molécula. Las tiras de un solo uso están impregnadas de glucosa oxidasa y de ferroceno y llevan un chip. La glucosa oxidasa oxida a la glucosa y transfiere los electrones al ferroceno, y el ferroceno a suvez transfiere estos electrones al chip. Mucha glucosa, implica mucho ferroceno reducido, lo que a su vez quiere decir que llegaran muchos electrones al chip… ergo: más intensidad de corriente. De la misma forma, poca glucosa en sangre implica poca intensidad de corriente. El aparato lector correctamente calibrado es capaz de traducir el valor de esta intensidad de corriente en concentración de glucosa en sangre. Y así avisar al usuario si tiene que inyectarse insulina o comerse un caramelo.

viernes, 21 de enero de 2011

¿Cómo funciona un test de embarazo?

Pocos artilugios unen tanto los sentimientos humanos y la biotecnología como los tests de embarazo. Un positivo en un test de embarazo nunca deja indiferente. Puede generar una explosión de alegría, tristeza, ilusión, desilusión, paz, ira, etc… Y un negativo en un test de embarazo, lo mismo. En este blog no solemos hablar de sentimientos humanos y si de biotecnología. Los test de embarazo, junto con las pruebas de glucosa en sangre son los kits biotecnológicos más vendidos. Muchos de los que estais leyendo esta entrada dejasteis vuestra primera impronta en la biosfera gracias a la prueba de la rana (técnicamente, prueba de Galli-Mainini). La prueba consistía en inyectarle a una rana macho orina o sangre de una mujer. Si la muestra contenía hormonas propias del embarazo el bicho reaccionaba y a las 24 horas se podía detectar células seminales en la orina (del bicho, no de la mujer). Normalmente se utilizaban ranas africanas de uñas (Xenopus laevis). No le envido la vida al pobre batracio. Condenados a vivir en el acuario de un laboratorio de análisis, rodeados de otras ranas machos. El único propósito de sus grises vidas era que les inyectaran orina de una desconocida, lo que les podía provocar subidones hormonales nunca consumados. Qué triste debe ser vivir en el eterno quiero y no puedo de sentir una hembra y no verla nunca.

Liberada de una gris existencia por la biotecnologia




 Por suerte la biotecnología jubiló a las pobres ranas, hizo los tests más fiables, y sobre todo, mucho más sencillos y privados, de forma que cualquier mujer los puede realizar en la intimidad de su cuarto de baño. La prueba consiste en detectar una hormona denominada gonadotropina coriónica humana (HCG). Cuando un óvulo fecundado anida en el útero se genera una explosión hormonal. La HCG es la encargada de bloquear el ciclo menstrual. Esta hormona es tan abundante que el exceso en la sangre se elimina por orina. Aunque requiere unos días para acumularse. En general un análisis de HCG en sangre es fiable a partir de 10 días después de la implantación del óvulo y uno de orina después de la primera falta. Volviendo al tema: ¿Por qué la tira se pone de color? El truco está en que el extremo de la tira contiene anticuerpos contra la HCG, que además van trucados con una bola microscópica de látex coloreado o de oro coloidal. Si la orina contiene HCG, estos anticuerpos serán capaces de reconocerla entre todas las moléculas que pueblan la orina y se unirán fuertemente a ella. A medida que la tira se va humedeciendo, los anticuerpos unidos a la HCG se desplazan por la tira empujados por la orina que la va empapando, hasta que llegan a la trampa.

Esquema del funcionamiento de una prueba de embarazo
En la tira existe una línea donde hay otro anticuerpo que reconoce al complejo del anticuerpo trucado con el HCG. Este anticuerpo además no está libre, sino que está fijado al papel. Al estar anclado va pescando los anticuerpos unidos al HCG según pasan. Y como los anticuerpos estaban trucados con una bolita microscópica coloreada, al acumularse en un lugar concreto la tira de color acaba haciéndose visible, por la suma de todas las bolitas. ¿Qué pasa si el resultado es negativo? El anticuerpo trucado se desplaza por la tira sin encontrar a la HCG, por lo que no cae en la trampa. Normalmente todas las pruebas de embarazo incluyen una segunda tira donde se fijan anticuerpos que reconocen al anticuerpo trucado, tenga o no tenga HCG, esta es la línea que se llama de control y te dice si la prueba es fiable o ya te ha caducado. Y a partir de ahí, de la explosión sentimental, positiva o negativa, la biotecnología no se hace responsable. 

martes, 18 de enero de 2011

Ser o no ser vegetariano (IV): crudivorismo et al., viaje al corazón de la lechuga.

Ya hemos comentado que en principio un vegetariano ovolacteo no tiene por que suponer ningún problema de salud ni ninguna carencia alimentaria. El problema es que en el vegetarianismo también hay clases. Los veganos estrictos no comen absolutamente nada de origen animal (ni leche, ni huevos, ni miel). Dentro del veganismo más estricto encontramos el crudivorismo, que no tolera la cocción de alimentos, el vegetarianismo Su, practicado por algunos grupos budistas e hindúes, que además de excluir cualquier alimento de origen animal, excluye vegetales del género allium (cebollas, ajo puerros, etc…) y el caso más radical, el frutarianismo que solo permite alimentarse de partes de la planta que se puedan recoger sin dañarla (fruta o semillas).



Tabla explicativa de los diferentes tipos de vegetarianismo (Duo Li, J. Agric. Food Chem, 2011)
La verdad es que adscribirse a cualquiera de estos grupos solo es entendible por razones religiosas o filosóficas. Concretamente el crudivorismo y similares, con su rechazo absoluto de la manipulación de los vegetales tiene muchos contras y ningún pro. Para empezar cocinar los alimentos es la forma más elemental de higiene alimentaria. Hoy en día tenemos la suerte de vivir en un entorno seguro, y contar con garantías de que toda la comida que adquirimos en el super cumple con unos mínimos de seguridad, aun así conviene lavar adecuadamente todo aquello que vamos a ingerir crudo. La cuestión es cuando vas a países exóticos, y siempre, en la excursión al lugar más remoto y pintoresco, hay alguien a quien le apetece una ensalada, un helado artesanal o un zumo de frutas locales. Garantía segura de que va a pasarse el resto de las vacaciones a no menos de 30 segundos de distancia de un retrete. También tenemos el concepto que cocinar los alimentos hace que pierdan nutrientes, lo cual es verdad, solo a medias. La vitamina C por ejemplo es muy termolábil, es decir, con el calor casca. Hace poco salió la noticia de que los pimientos de cultivo ecológico son más sanos por que tienen más vitamina C. Dejando de lado la controvertida relación vitamina C-salud, aunque la bendiga el premio nobel Pauling. En general el pimiento es de las hortalizas que mas vitamina C acumula…. Pero a no ser que te los comas crudos, al cocinarla se pierde. A veces pasa al revés. Los tomates son ricos en vitamina A, una vitamina liposoluble (no se disuelve en agua, pero si en aceite). Si te comes el tomate en ensalada asimilas poco de esa vitamina A, debido a que la fibra dificulta la absorción, en cambio si fríes el tomate, el aceite disuelve las moléculas lipofílicas ¿No te has fijado que el aceite coge el colorcillo del tomate?, por lo tanto el aceitito será rico en vitamina A, que además no tiene problemas en la asimilación. Hay más ejemplos. Los antiguos mayas ya hervían el maíz con sosa. Este proceso (llamado nixtamalización), cambia la textura de la harina de maíz y posibilita la elaboración de diferentes especialidades, vigentes en la comida mexicana actual como las tortillas de maíz. Pero además este proceso se carga el ácido fítico y aumenta la biodisponibilidad de minerales y de niacina (o vitamina B3). Cuando el maíz llega a Europa se extiende su uso como sustituto del trigo para hacer harina, pero no la cultura asociada. En muchas zonas húmedas o de montaña de Europa el maíz se adaptó muy bien al cultivo, por lo que acabó siendo la base de la alimentación… y la pelagra se hizo endémica por falta de vitamina B3. Por lo tanto, cocinar verduras no tiene por que ser malo, y mojar pan en el aceitillo de freír, tampoco.


Tecnología maya para aumentar la biodisponiblidad de niacina


¿Por qué hacemos lo que hacemos?

Todo el mundo está en contra de los OGM. Europa clama por la prohibición de los transgénicos. Miles de firmas apoyan esta inciativa. Es un fracaso del modelo productivo y están abocados a desaparecer. Hay que impedir que los transgénicos sigan acabando con el medio ambiente y la salud... ¿todos?, bueno, igual que en los comics de Asterix una pequeña aldea irreductible formada por cientificos, divulgadores, agricultores y demás bichos raros seguimos defendiendo el uso de transgénicos... es más continuamos trabajando e investigando con ellos. ¿Porque? ¿Somos sicarios a sueldo de las multinacionales? ¿Simples desequilibrados mentales?

Volvamos al mundo real. Hoy Mertxe de renobales ha enviado esta noticia a la lista de biotec. El sector de la ganadería afronta una crisis seria en el sector por la subida del precio de los piensos. En una nota de prensa el sindicato Asaja ha planteado una serie de medidas al gobierno, entre ellas:

ASAJA considera esencial la eliminación, de forma rápida y clara, de todo tipo de trabas en la autorización de las variedades OGM, tanto para el cultivo como para su comercialización

Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Ya hemos dicho en este blog, y en otros muchos sitios, que utilizar transgénicos es una forma de aumentar el rendimiento, y por ende bajar el precio de los productos agrícolas, así como eliminar presión al medio ambiente. Continuaremos recordándolo.

No todo el mundo es antitransgénico

Los productos naturales en magufos.com

Con lágrimas en los ojos y el corazón henchido de orgullo (vamos, que me hace ilusión), os comunico que este blog, que es el vuestro, se ha unido a magufos.com. Magufos es un planeta/agregador de blogs que se dedican a la divulgación científica, así como a denunciar las pseudociencias, y sobre todo a fomentar el espíritu crítico, o lo que es lo mismo, para que la gente piense. Aprovecho la oportunidad y el espacio virtual que me brinda magufos.con (gracias josé) para presentaros mi pequeño blog: los productos naturales. Este blog nace en paralelo a un libro que publicará la editorial Laetoli en fechas próximas en la colección ¡Vaya Timo! Y que versa sobre todo lo que se vende como “natural”, desde el punto de vista de un científico. En mi blog encontrareis artículos sobre lo que hay de verdad o mentira en alimentos de moda, remedios mágicos, pseudociencia y agufería en general. También suelo hablar bastante de plantas transgénicas y biotecnología a nivel de divulgación, por dos motivos: me apasiona y me gano la vida con ello (doy clases en la universidad y dirijo un laboratorio de investigación). Si participo en alguna actividad de divulgación científica también la encontrareis referenciada entre las entradas. Espero veros por aquí y que participeis. Podeis decirme lo que os ha gustado o lo que no os ha gustado (siempre se puede mejorar) o proponer temas que os gustaría que tratara. Cualquier comentarío siempre será bienvenido.

sábado, 15 de enero de 2011

Ser o no ser vegetariano (III): Cuestión de energía.

Uno de los argumentos que esgrimen los defensores del vegetarianismo después de plantear que no quieren matar animales (inexacto) o que es mejor para la salud (más o menos), es que es menos agresiva con el medio ambiente. No entiendo por que este principio suele esgrimirse en último lugar, cuando es el argumento más contundente a favor de la dieta vegetariana. Los seres vivos somos máquinas con muy poca eficiencia energética, que nos dedicamos a obtener la energía y la materia que necesitamos para realizar nuestras funciones vitales a costa del entorno, provocando despiadadamente que aumente su entropía (o desorden). Una planta recibe la energía del sol y la utiliza para fijar el CO2, el sulfato y otros nutrientes, para así crear su propia materia. De la energía total que nos llega del sol las plantas utilizan una fracción ínfima. Este bajo aprovechamiento no es ningún problema. En rigor el sol no se puede considerar una fuente renovable, ya que su combustible (el hidrógeno) algún día se acabará, pero todavía queda tanto tiempo que podemos decir que es inagotable. Tampoco deja residuos, ni contamina, por lo tanto, una planta se puede considerar una maquina que utiliza energía solar de forma limpia. Esto no quiere decir que ser vegetariano no contamine. Una cosa es una planta silvestre y otra la agricultura. Aquí hay que contar con todo el coste energético y ambiental de las faenas agrícolas y de los insumos, es decir, de todo lo que añadimos al campo (abonos, fitosanitarios, etc…), que se puede traducir en emisiones de CO2 (La huella ecológica). Por lo tanto comer verde tiene un coste ambiental. No obstante si comemos carne ya no obtenemos la energía directamente de las plantas, sino de una segunda instancia: de un animal que ha comido plantas. Los animales desperdiciamos mucha energía. A muy grosso modo se podría decir que un animal aprovecha solo el 10% de la energía de las plantas. Si te comes un filete te estás comiendo todo el pienso, toda el agua y toda la energía que ha hecho falta para criar a ese animal, pero has perdido el 90% por el camino, aumentando inexorablemente la entropía. Gran parte de la presión sobre la agricultura para aumentar la producción no está enfocada hacia el consumo humano, sino para piensos. Si toda la población mundial tuviera la dieta rica en carne del mundo occidental, no tendríamos bastante planeta para sembrar maíz y soja para pienso. Además, no hay que olvidar los problemas directos de contaminación. La ganadería bovina es la principal responsable de las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero, y la porcina tiene el problema de la eliminación de los purines, extremadamente contaminantes para los acuíferos. Por lo tanto ser vegetariano es más eficiente desde el punto de vista termodinámico y le ahorra emisiones de CO2 a la atmósfera. Eso si, si eres vegetariano por cuestiones medioambientales, evita la etiqueta de producción ecológica. En la normativa no hay ninguna referencia a las emisiones de gases de efecto invernadero, y debido a su baja productividad, es un grifo abierto de entropía.
Mapa de Huella ecológica por países (datos del 2007)

jueves, 13 de enero de 2011

Nuevo lanzamiento: Las pseudociencias ¡vaya timo!

Escrito por Mario Bunge




Traducción de Rafael González del Solar
Prólogos de Alfonso López Borgoñoz,
Cristina Corredor y Rafael González del Solar
Colección ¡Vaya timo!, 14
256 páginas
PVP: 18,00 €
ISBN 978-84-92422-24-1




Este libro, coordinado por Alfonso López Borgoñoz, recopila los
artículos más significativos sobre las pseudociencias de Mario Bunge, uno de los filósofos más importantes de la actualidad.




«Los científicos y los filósofos —escribe Mario Bunge— tienden a
tratar la superstición, la pseudociencia y hasta la anticiencia como
basura inofensiva o, incluso, como algo adecuado al consumo de las
masas; están demasiado ocupados con sus propias investigaciones como
para molestarse por tales sinsentidos. Esta actitud, sin embargo, es
de lo más desafortunada. Y ello por las siguientes razones. Primero,
la superstición, la pseudociencia y la anticiencia no son basura que
pueda ser reciclada con el fin de transformarla en algo útil: se trata
de virus intelectuales que pueden atacar a cualquiera —lego o
científico— hasta el extremo de hacer enfermar toda una cultura y
volverla contra la investigación científica. Segundo, el surgimiento y
la difusión de la superstición, la pseudociencia y la anticiencia son
fenómenos psicosociales importantes, dignos de ser investigados de
forma científica y, tal vez, hasta de ser utilizados como indicadores
del estado de salud de una cultura».




Mario Bunge (Florida, Buenos Aires, 1919) es uno de los filósofos de
la ciencia más reconocidos en todo el mundo. Su formación humanística
y política se enraizó en los barrios obreros de Buenos Aires, que
recorrió de niño junto a su padre, médico y diputado socialista. A los
19 años fundó la Universidad Obrera Argentina (UOA), que fue
clausurada en 1943 por el gobierno de Perón. En la década de 1960 dio
clases en las universidades de Texas, Temple, Delaware (EE UU) y
Friburgo (Alemania) y finalmente se estableció en Canadá, donde ha
sido profesor de la Universidad McGill de Montreal, Quebec, la más
antigua del país. Autor de más de 50 libros (entre ellos los ocho
volúmenes de su Tratado de Filosofía), casi todos en inglés, ha
recibido 19 doctorados honoris causa y el premio Príncipe de Asturias
de Humanidades en 1982. Sus libros han sido traducidos a numerosas
lenguas, incluidas el japonés, el ruso y el chino. Azote de las
supercherías, en 1991 alentó la fundación del Centro Argentino para la
Investigación y Refutación de la Pseudociencia (CAIRP).




Alfonso López Borgoñoz (Valencia,1960) es licenciado en Geografía e
Historia por la Universidad de Barcelona. Ha dirigido las revistas
Universo y El Escéptico y publicado numerosos artículos en defensa del
pensamiento crítico. En la actualidad es presidente de Amnistía
Internacional en España.


Rafael González del Solar es biólogo, filósofo de la ciencia y
traductor freelance. Hasta la fecha ha traducido al castellano ocho
libros de Mario Bunge —incluidos los primeros tres volúmenes del
Tratado de filosofía—, cuyas ideas intenta aplicar a su propia
investigación, especialmente a la filosofía de la ecología.


Cristina Corredor es profesora titular en el departamento de Filosofía
de la Universidad de Valladolid, donde está adscrita al área de Lógica
y Filosofía de la Ciencia. Ha publicado un libro (Filosofía del
lenguaje: una aproximación a las teorías del significado del s. XX,
Visor, Madrid, 1999) y artículos en revistas especializadas.




COLECCIÓN ¡VAYA TIMO!
Dirigida por Javier Armentia
Editada en colaboración con la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico


www.escepticos.es

1. Ernesto Carmena, El creacionismo ¡vaya timo!
2. Ricardo Campo, Los ovnis ¡vaya timo!
3. Félix Ares, La sábana santa ¡vaya timo!
4. Carlos Chordá, El yeti y otros bichos ¡vaya timo!
5. Carlos J. Álvarez, La parapsicología ¡vaya timo!
6. Luis R. González, Las abducciones ¡vaya timo!
7. Carlos Santamaría y Ascensión Fumero, El psicoanálisis ¡vaya timo!
8. Jordi Ardanuy, Los vampiros ¡vaya timo!
9. Gonzalo Puente Ojea, La religión ¡vaya timo!
10. Eugenio Fernández Aguilar, La conspiración lunar ¡vaya timo!
11. Javier Cavanilles, El tarot ¡vaya timo!
12. Víctor-Javier Sanz, La homeopatía ¡vaya timo!
13. Manuel Bear, Las brujas ¡vaya timo!
14. Mario Bunge, Las pseudociencias ¡vaya timo!

martes, 11 de enero de 2011

Ser o no ser vegetariano (II): verde es sano, más o menos.

Una percepción corriente es que la dieta vegetariana es más sana. Asociamos muchos problemas de salud con una dieta rica en carne. En general es cierto. La dieta vegetariana evita el colesterol y las grasas saturadas, por lo que disminuye notablemente el riesgo de accidente cardiovascular. Hablando claro un vegetariano no tiene que soportar que el medico le restriegue por la cara que tiene el colesterol y los triglicéridos disparados, y que como siga así, antes de los 50 le da un infarto. La cantidad de proteínas es bastante más baja en la dieta vegetariana, por lo que tampoco son frecuentes problemas de ácido úrico (la terrible gota), típicos de dietas con un exceso de carne. El contenido calórico medio suele ser menor, y dado que en los países desarrollados el problema es el exceso de calorías (si, una vergüenza teniendo en cuenta los millones de personas que pasan hambre), una dieta vegetariana ayuda a controlar el sobrepeso y la tensión arterial (aunque inflarse de patatas fritas o de judías también engorda). Dicho esto: una dieta vegetariana, por si sola, tampoco implica que vayamos a vivir 100 años pletóricos de salud. Ser vegetarianos tiene las ventajas mencionadas, pero también sus desventajas, y existen ciertas carencias asociadas al vegetarianismo más estricto, sobre todo entre los pocos cuidadosos en su dieta. La más conocida es la carencia en aminoácidos esenciales. Todas las proteínas de nuestro cuerpo están formadas por una combinación de 20 aminoácidos diferentes, de esos, 10 son esenciales, lo que implica que no podemos sintetizarlos, y debemos incluirlos en la dieta. Un buen filete tiene una distribución de aminoácidos en la que están representados todos los esenciales, por lo tanto si en la dieta hay algún cadáver, no hay carencias de aminoácidos esenciales. El problema son las plantas. Las legumbres son deficientes en cisteína y metionina y los cereales en lisina, por lo que una dieta exclusiva en uno de estos dos alimentos puede acabar en carencias de aminoácidos esenciales, que a la larga son fatales. De los pocos vegetales que tienen una proporción de aminoácidos óptima es la soja, por eso es tan apreciada en piensos y en suplementos nutricionales. Por lo tanto este riesgo existe, pero es fácilmente evitable incluyendo cereales y legumbres en el menú, comiendo soja, o con una dieta ovoláctea. Similar es el caso con la vitaminas D, que es muy infrecuente en plantas, pero abundante en la leche y en los huevos. Otro problema también está relacionado con los micronutrientes, concretamente con hierro y zinc. Muchas verduras son ricas en estos dos elementos, pero el problema es que muchas veces el hierro queda secuestrado por la fibra o por otros componentes como el fitato, el oxalato o el citrato, por lo que a pesar de que la concentración (cantidad total) es alta, la biodisponibilidad (cantidad que podemos asimilar) es muy baja. Es más fácil que un vegetariano coja anemia que un omnivoro. Algunos de estos compuestos que secuestran hierro o zinc presentan un riesgo añadido. Tienden a cristalizar. En condiciones normales esto no importa demasiado, puesto que el riñón va eliminándolos, el problema es si saturas al riñón, o si este no funciona como toca, empiezan a cristalizar en el riñón, provocando las temidas piedras. Las dietas vegetarianas tienen un riesgo más elevado de litiasis (es decir piedras) renal. También una dieta que excluya completamente alimentos de origen animal puede presentar un déficit en ácidos grasos esenciales. Curiosamente un déficit severo en un tipo de ácido graso (los n-3 poliinsaturados), junto con un déficit en vitamina B12, que también se puede dar en vegetarianos, puede conducir a que las plaquetas no funcionen como deben, lo que llevaría a un riesgo elevado de trombosis, y aumentar el riesgo de accidente cardiovascular, con lo que hemos llegado al punto de partida. Es un caso extremo y tienen que conjugarse dos carencias, por lo que es infrecuente. Llegado el caso, creo que lo peor no sería el infarto en si, sino la cara que pondría la gente cuando le contaras que te ha dado por comer mucha lechuga.
 
Pirámide nutricional según la FDA

En resumen, si eres vegetariano evitas unos problemas, pero pueden aparecer otros. Simplemente con una dieta ovoláctea se subsanan la mayoría de estos problemas, y si tu fiolosofía te prohibe cualquier alimento de origen animal… pues no te despistes o tu salud lo pagará. En una dieta sana puede aparecer la carne, pero poquito y sin abusar.




lunes, 10 de enero de 2011

Ya tengo los 13 ¡vaya timo!... y la autobiografía de Darwin.

Bueno, pues al sempiterno desorden de mi mesa de trabajo hoy hay que añadirle que han llegado los 13 números de la colección ¡vaya timo!, y una autobiografía de Darwin de regalo, por gentileza de la editorial Laetoli. Por cierto, ya queda menos para que salga el que será el número 15, y cuyo título coincide sospechosamente con el de este blog, y el autor parece que también. Voy a devorarme los que me quedan por leer y a regalar los repetidos. Si no has leído ninguno, no pierdas la oportunidad. Todas las dudas que tengas sobre temas como el creacionismo, la sabana santa, los ovnis o la homeopatía van a quedar despejadas de forma rigurosa, y sobre todo, muy, muy divertida.

Pues lo dicho, ¿que haces leyendo este blog? Si todavía no los has pedido, aprovecha, que la oferta se acaba.

viernes, 7 de enero de 2011

Ser o no ser vegetariano (I): soy vegetariano por no matar animales.

Una de las muchas modas surgidas a partir del New Age fue la de hacerse vegetariano. Ese mensaje, que ya practicaban algunas religiones, caló en algunos movimientos políticos, ecologistas o de protección de los animales. Intrínsecamente no hay nada objetable. El problema es cuando la información que encuentras sobre vegetarianismo tiende a mezclar conceptos ideológicos con científicos y nutricionales. En estos últimos suele meterse la pata, o mezclar churras con merinas. En principio una persona que siga una dieta vegetariana ovoláctea (que incluya huevos y leche) no tiene por que tener ningún problema de salud. Tenemos que hilar más fino si nos metemos en algunos grupos más radicales, como los veganos estrictos (nada de origen animal) o los crudívoros (ni animal, ni cocinado; todo crudo), o las diferentes religiones que propugnan una dieta vegetariana más o menos estricta. Entre estas religiones encontraríamos el jainismo, el hinduismo, diferentes corrientes del budismo e incluso algunas iglesias cristianas. En esta serie de entradas que empieza hoy voy a tratar, desde un punto de vista aséptico (no soy vegetariano, pero no veo nada malo en que alguien lo sea), de separar el grano de la paja de los mitos asociados a la dieta vegetariana:

Primer mito: Como vegetal por no matar animales.

Los animales tenemos el problema de que nacimos heterótrofos. Como cualquier organismo necesitamos carbono, hidrogeno, oxigeno, nitrógeno, fósforo y azufre, pero somos tan inútiles que no podemos fijar el carbono atmosférico como las plantas, ni el nitrógeno como algunas bacterias simbióticas, ni siquiera el sulfato inórganico (como las plantas también). Nos lo tienen que dar ya incorporado a la materia orgánica, por lo tanto, cualquier cosa que comamos ha estado viva en algún momento (o incluso continuar estándolo, como las bacterias de la fruta poco lavada o el pescado en los restaurantes orientales). No comer carne por no matar animales no deja de ser una postura ideológica, de la misma forma que a mi también me da pena matar una planta. ¿Por qué ningún vegetariano se acuerda de ellas, pobrecitas mías? De todas formas esta postura es bastante acomodaticia y poco real. Cultivar un campo significa luchar contra las plagas. Para que una verdura llegue a tu mesa han tenido que utilizar insecticidas y fitosanitarios, que matan bichos, por lo tanto por el camino has ido dejando cadáveres animales. No obstante el control de plagas no es el principal problema. Un terreno destinado a la agricultura antes ha sido un terreno salvaje, por lo tanto cuando se ha roturado un trozo de bosque para sembrarlo, todo el ecosistema se ha eliminado. Eliminar el ecosistema implica quitar espacio para que se desarrolle la vida salvaje. El problema es más evidente en las zonas tropicales, donde el terreno agrícola se gana quemando parcelas de selva y abrasando a todo animal que viva allí, por lo tanto si te comes una fruta o verdura procedente de alguno de estos países, ya sabes. Además, la cercanía a la jungla supone otro problema añadido, el impacto que la fauna salvaje puede tener sobre los cultivos. Es bastante frecuente que un tigre ataque a un agricultor, o que una manada de elefantes arrase la parcela, lo que implica que los agricultures se defiendan. En los últimos años la mortalidad de especies protegidas se debe más a la actividad agrícola que a la caza furtiva. En 2010 Greenpeace lanzó una campaña para denunciar la deforestación de la selva de Indonesia para el cultivo de palma aceitera. Esta campaña es defendible y justificada, pero no conviene olvidar que un terreno cultivado en España normalmente se ha hecho a expensas de un ecosistema forestal o de dehesa, es decir, a costa de ciervos y jabalíes, entre otros animales. Por lo tanto, siempre que abres la boca, alguien muere. Animal o vegetal, lo veas o no. Es lo que tiene ser heterótrofo.

PD: Continuará...

miércoles, 5 de enero de 2011

Harto de Glifosato

Envía Ezequiel del Bianco, un amigo argentino de amazings, un enlace al último estudio argentino sobre toxicidad del glifosato. 227 páginas, dinero y trabajo invertido para decir algo que ya sabíamos:

-Que todos los agroquímicos "contaminan".

-Que el glifosato afecta algunas especies pero no hay muchas pruebas de que a nosotros.

-Que se debería seguir investigando.

Estoy de acuerdo con las dos primeras, pero no con la última. Hay temas de estudio mucho más interesantes y novedosos, y ahora que es tiempo de recortes quizás no convenga investigar en lo obvio. Me recuerda a una conferencia que le oí al prof. Ignacio Cubero diciendo que gracias a todo el lío que estaban montando los ecologistas con el falso mito de la coexistencia estaban consiguiendo dinero para investigar lo que ya habían investigado… pero parece que a veces la presión social prima sobre los intereses científicos.
Molécula de glifosato (N-fosfonometilglicina, C3H8NO5P, CAS 1071-83-6)


Hace poco escribí sobre transgénicos en el blog de Eugenio (ciencia en el siglo XXI). Uno quiere hablar del miedo a los transgénicos, decir que es un poco absurdo ya que están muy presentes en el día a día y a la que se da cuenta le han bombardeado con 20 comentarios sobre el glifosato. Para mucha gente, sobre todo para los que se creen lo que sale en la web de grupos que anteponen su ideología al rigor científico, existe un eje del mal que es transgénicos-glifosato-Monsanto de forma que Monsanto produce transgénicos que te obliga a comprar, para que a su vez te obligue a comprar glifosato y así sacarte todo el dinero primero y luego envenenarte. Si prohibes los transgénicos, automáticamente prohibes el glifosato, se acaba Monsanto y el mundo volverá a ser una Arcadia feliz y podremos tocar alegremente la lira debajo de un cerezo en flor mientras el campo (el solo, sin ningún cuidado) nos da de comer (ecológicamente).

Pongámonos a pensar en el eje del mal. El glifosato lo desarrolló y comercializó Monsanto, ganando mucho dinero con él (supongo, no tengo los datos), pero, oh sorpresa, la patente caducó en el año 2000, con lo que ya lo fabrica cualquiera como un genérico. Hay un vértice del triángulo que falla.

Pasamos a los transgénicos. De todos los que existen el mercado, solo unos pocos son resistentes al glifosato, los RR o Roundup Ready, por ejemplo, el maíz Bt que se siembra en España no tolera el glifosato… va a ser que no es todo lo mismo. Pero da igual, el argumento no sirve, porque el glifosato es un veneno que utilizan para matarnos a todos. Vamos a ver, el glifosato es un inhibidor específico de la ruta del ácido shikímico, que es precursora en la síntesis de aminoácidos aromáticos (como fenilalanina, tirosina o triptófano). Resulta que estos tres aminoácidos son de los que denominamos aminoácidos esenciales, es decir que no tenemos capacidad de síntesis y debemos ingerirlos en la dieta. Atando cabos resulta que inhibe un enzima esencial para el metabolismo de las plantas, pero que los humanos no tenemos… de ahí su baja toxicidad en animales, y de ahí que siga estando autorizado en la Unión Europea, que tiene una de las políticas más restrictivas en fitosanitarios. Además en el medio ambiente se degrada con facilidad, por lo que no produce problemas secundarios de contaminación, como acumularse en acuíferos. Dicho esto, a parte del efecto específico, que no afecta a animales, es tóxico en cantidades elevadas. Por lo tanto, si tienes una botella de glifosato no te la bebas ni te la inyectes. Cuando dices esto, hay quien te salta y te dice: “ves el glifosato es tóxico, hay que prohibirlo”. Seguro que en casa tienes salfumant, lejía o detergentes, y seguro que los manipulas con cuidado y no los dejas al alcance de los niños ¿prohibimos también los productos de limpieza doméstica? Una vez en un debate me dijeron que en un estudio se había demostrado que el glifosato inhibe el desarrollo fetal, estudio hecho In Vitro con embriones de ratas. Pues nada, si estas embarazada no te inyectes glifosato en la placenta que es malísimo, pero en el campo se puede utilizar con toda seguridad. Curiosamente algunos de los fitosanitarios utilizados en agricultura ecológica como las sales de cobre son mucho más contaminantes, o el insecticida Spinosad que tiene tan poca especificidad que acaba con todas las abejas de los alrededores, pero de buen rollo.


Ruta de sintesis de aminoácidos aromáticos en plantas.
Siguiendo con el eje del mal, parece que solo se utiliza glifosato en las plantas transgénicas (las RR, resistentes al glifosato, que no son todas). Lo curioso del caso es que en el Leroy Merlin o en el Bricogarden venden glifosato, cuando en España no se cultiva ninguna variedad RR. Parece que algo no cuadra, o es que Monsanto nos obliga a comprar el herbicida y a guardarlo por si autorizan las RR. Pues lo cierto es que el glifosato es un herbicida muy popular, que se utiliza en jardinería y en agricultura, tanto a pequeña escala como intensiva. Por lo tanto, sin transgénicos, continuaría vendiéndose el glifosato.

¿Entonces para que sirve que la planta tolere glifosato? Hay muchos cultivos herbáceos como la colza, la remolacha o la soja que cuando germinan son indistinguibles de las malas hierbas. Para estos cultivos hay que hacer un pretratamiento de la tierra roturando y tratando con glifosato, sembrar, esperar a que germine y cuando ya está algo crecido hacer varios tratamientos manuales, para que el herbicida afecte a la mala hierba y no al cultivo. Utilizar una variedad resistente supone echar las semillas sobre los restos de la cosecha anterior, tratar con glifosato y olvidarte, por que al cultivo no le afecta y a las malas hierbas si. Te has ahorrado el laboreo previo y un mínimo de dos aplicaciones de herbicida. Esto ha sido determinante en países como Argentina donde los pequeños propietarios han pasado de malvivir a ver como sus explotaciones pasaban a ser rentables, produciéndose el despegue económico. No solo están los beneficios económicos, también hay medioambientales. De momento te ahorras el laboreo previo, es decir, no has roturado el suelo, evitando la erosión y la degradación de la microecología. Además solo has hecho una aplicación de herbicida, no tres o cuatro, con el ahorro medioambiental que supone, y claro, ahorrar trabajo quiere decir menos tractor, menos herbicida y menos maquinaria, es decir, menos emisiones de CO2. Mira por donde, los eventos resistentes a glifosato van a resultar hasta más ecológicos.

En definitiva, que como eje del mal, el triángulo de la Bermudas transgénicos-glifosato-Monsanto, un poco patético. A ver si la próxima vez que me toca hablar de transgénicos consigo que nadie saque el tema del glifosato, que ya me empieza a aburrir.

lunes, 3 de enero de 2011

Josep Català i Medina. In Memoriam

No podía empezar peor el primer día laborable del año. De buena mañana alguien envía un correo a la lista de correo de "escépticos" diciendo que ha oído por la radio que ha fallecido Josep Catalá. Era la emisora (RAC1) en la que colaboraba como periodista científico. Uno esperaba al poco un correo de Josep Catalá desmintiendo la noticia, como le pasó Mark Twain, que pudo decir “la noticia de mi muerte ha sido algo exagerada”. Pero no, a medida que avanza la mañana la noticia parece confirmarse. Solo coincidí con él en persona una vez. Había una charla sobre transgénicos en el colegio de ingenieros agrónomos de Valencia, y pasé el anuncio en la lista de BIOTEC por si a alguien le interesaba. Y claro, él que era como el Espiritu Santo, capaz de estar en todas partes al mismo tiempo, ahí que se fue. Estuvo callado durante las charlas, hasta que al final tomo la palabra e hizo patente su sello personal, ¿Para que ser comedido? ¿Por qué anteponer la corrección política a defender con toda la energía una causa que consideraba justa? Huelga decir que su intervención fue lo más destacable de la jornada. Después toda nuestra relación ha sido cibernética, pero fluida. Compartía espacio con él en dos listas de correo. En BIOTEC era casi el Alma Mater, el que tenía la santa paciencia de leer toda la información que salía sobre agricultura, biotecnología y medioambiente y enviarnos los links que encontraba interesantes, él que con su habitual socarronería comentaba las últimas tonterías de Greenpeace (perdón, maese Catalá, grispis), o de Amigos de la Tierra (perdón, cuñados de la tierra). En escepticos también era de los más viejos del lugar, aquí sacaba a relucir su faceta de abuelete cascarrabias y fundó el club de los alpargatas, como llamaba a los que según el no estaban a la altura de los debates, a los que sin piedad ninguna envíaba al infierno del filtro anti-spam. Esos mismos que hoy han sido los primeros en enviar las condolencias. De todo lo que han dicho me quedo con el mensaje de Dolores, “continúa siendo un escéptico, la prueba de que no existe el mas allá es que todavía no nos lo han devuelto”. Cuando hace poco empecé a escribir en Amazings sabía que no me olvidaría, y allí estuvo. Si en algún post hablaba de transgénicos, no faltaba su acerada prosa en los comentarios para poner en su sitio a algún despistado o a algún malintencionado. La semana pasada todavía plantó cara a dos antitransgénicos que estaban armando bulla en un post sobre tomates. Lástima que no cumplirá su promesa. En fin, echaremos de menos sus comentarios, las referencias a su secretaria, la gata Misey, que seguro que llora su pérdida, como su familia, allegados y demás colisteros. Y para recordarlo en plena forma, aquí os paso estos enlaces.



http://www.youtube.com/watch?v=T5MFe-ylE0k


http://rac1.org/vialliure/seccions/ciencia/

Descanse en paz. Dejas huérfanos a todos los que pensamos que divulgar ciencia es una responsabilidad de todos los que hacemos ciencia.

domingo, 2 de enero de 2011

Bayas de Goji y demás cuentos chinos

Uno de los alimentos que ha aparecido en los herbolarios y tiendas naturistas, y más recientemente en los supermercados son las bayas de goji. Mirando la lista de propiedades parece más el bálsamo de fierabrás o las espinacas de Popeye que una fruta de bosque. Antienvejecimiento, anticancerígeno, antioxidante, y un larguísimo etc… ¿Cómo puede haber sobrevivido la civilización occidental sin conocer estas bayas mágicas? Será verdad, o estamos ante uno de los muchos cuentos (y últimamente abundan los chinos u orientales) que circulan en el circuito de las tiendas naturistas. Vamos a ver. Toda la información que comento en este post la he sacado de la web http://www.bayasdelgoji.es/, aunque no difiere mucho de la que se puede encontrar en otras webs dedicadas a los productos naturales. Empiezo a leer, y algo me llama la atención. Habla de los Hunza, un pueblo que vive en un valle del Himalaya de extraordinaria longevidad y de las bayas del goji que crecen en el Himalaya, el Tibet y Mongolia. Me abruma un poco todo esto. No consigo encontrar datos sobre la esperanza de vida de los Hunza, quizás porque no existen como tal. El valle del Hunza se encuentra en Pakistán y en el conviven tres etnias distintas, por lo que no exite la etnia “hunza”, sino que se puede referir a la etnia Shinaki, a la Burushaski o a la Wakhi. Este valle se dio a conocer en occidente por la novela de James Hinton y posterior película de Frank Capra, “Horizontes perdidos”, donde localizaba el mítico valle de Shangri-La. También me resulta gracioso que las otras procedencias de las bayas se encuentren en el Tibet y en Mongolia. No hacen mención a los 3000 km de estepa China que separan estos dos puntos. Me cuesta creer que unas bayas silvestres tengan orígenes tan diferentes (¿serán las mismas y con las mismas propiedades?, que curioso).
¿Fuente de la eterna juventud, o un cuento chino más?


A pesar de empezar con los ficticios Hunza y de pasar por la lejana Mongolia, la introducción sigue hablando del Tibet y de cómo lo utilizaban los curanderos desde hace miles de años para recupera el chi o energía vital. Demasiada palabrería pseudocientífica, y pocas fuentes fiables. Se les vuelve a escapar otro pequeño detalle. El goyi (Lycium barbarum) es primo hermano de las bayas silvestres europeas, y concretamente esta especie surge del mediterráneo, así que no puede ser un remedio milenario, como mucho, centenario.


Sigo leyendo, sus propiedades mágicas se deben a crecer a 4000 metros sobre el nivel del mar y allí es donde se recolectan a partir de las matas silvestres. La fisiología vegetal y la botánica más elemental nos dicen que a 4000 metros no hay baya que crezca, por muy supergoji que sea, además es técnicamente imposible que la producción silvestre recogida en ¿Pakistán? ¿Mongolia? ¿el Tibet? (ya me han despistado) sea suficiente para inundar el mercado europeo y americano. Por lo tanto la información que están aportando es falsa. Esta baya tiene una procedencia mucho más prosaica. Se cultiva en China y se exporta como cualquier otra fruta, y toda la tontería orientalista que nos invade hace el resto. Por cierto, que los importadores ya han recibido algún toque de atención por el escaso control sobre fitosanitarios y contaminantes que hay en China, como denunció la OCU en su momento. La web continúa dando información sobre nutrientes y propiedades, pero a estas alturas ya he decidido ignorarla por poco fiable. Busco en una base de datos de literatura médica (http://www.pubmed.org/). Encuentro algo. Me llama la atención un artículo en el Journal of Complementary and Alternative Medicine, quejándose del escaso control sobre su venta y publicidad en Estados Unidos… mira quien fue a hablar. Hay algún ensayo indicando su alto contenido en antioxidantes. En definitiva, las propiedades de las bayas de goji son tan buenas como las de cualquier otra fruta similar (arándanos o moras), pero ni mejores ni peores. Por lo tanto, si consumes goji por que te gusta su sabor, adelante, pero si lo haces por que vas a estar más sano, a vivir más años o a no coger un cáncer, te están tomando el pelo.